Mitad del Viaje retoma una composición de los años ochenta para abordar el aislamiento, la pérdida de identidad y las consecuencias del consumo problemático de sustancias.
Una composición escrita por Javier en la década de los ochenta para Cántaro encuentra una nueva lectura en “Noche en blanco”, el sencillo con el que Mitad del Viaje presenta “Habitantes”, su próximo álbum de doce canciones. El proyecto parte de historias vinculadas con personajes y situaciones de la Lima contemporánea y amplía la formación que originalmente reunía a Frank y Javier. Para esta producción se incorporan nuevos músicos que participan en la interpretación y desarrollo de un repertorio concebido alrededor de relatos independientes. La recuperación de esta canción permitió revisar tanto su estructura como su contenido, adaptando la composición a la perspectiva que actualmente guía el trabajo del grupo.
El blues, el funk y el rock progresivo atraviesan la composición desde distintos frentes. La referencia a Madness, de Muse, influyó en la decisión de incorporar batería electrónica y una instrumentación donde los bajos, teclados y guitarras adquieren funciones específicas dentro de la narración. Frank asumió parte de la programación y ejecución instrumental, mientras Jocho Velásquez trabajó las guitarras eléctricas y la batería electroacústica. Carlos Ruiz participó en los teclados con recursos vinculados al blues, ampliando la dimensión musical de una canción que combina estructuras de rock con elementos propios de otros géneros.
La historia de “Noche en blanco” se concentra en los efectos de una adicción y en las transformaciones que puede provocar en quien atraviesa ese proceso. El aislamiento, la pérdida progresiva de identidad y la dificultad para abandonar el consumo aparecen representados mediante imágenes asociadas a la noche y a la permanencia. El gallinazo ocupa un lugar simbólico dentro del relato, mientras que la madrugada que parece prolongarse representa una situación de dependencia difícil de interrumpir. La composición utiliza esos elementos para observar el problema desde sus consecuencias y desde el entorno que rodea al protagonista.
El registro del sencillo comenzó a finales de 2025 y continuó durante los primeros meses de 2026 en Lima. La preproducción se realizó en el estudio de Javier antes de trasladarse a Paradero Studio, dirigido por Jocho Velásquez. Laura Vidaurre incorporó voz femenina y percusión, complementando la interpretación de Javier, mientras Frank desarrolló bajos, teclados y batería electrónica. Carlos Pérez, ingeniero venezolano vinculado previamente con el primer disco de Mitad del Viaje, realizó la mezcla y masterización. La dimensión visual quedó en manos del artista plástico Alberto Lama, responsable de la portada y de las próximas ilustraciones asociadas al proyecto.
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