Cómo influye la música en nuestro estado de ánimo

La música mueve al mundo y es una de las terapias más reconfortantes que podemos tener, ya seas un melómano que practique como músico o disfrutes siendo oyente. Y es que, ¿cómo podemos no ser melómanos justo en este tiempo? Pareciera la época dorada de muchas generaciones con acceso incluso a los inicios de la música.

 

 

Gran parte de nuestro amor por los gustos musicales que tenemos es lo que nos hace sentir, inexplicable, ¿cierto?

El llanto, la melancolía, las mariposas en el estómago, todo un shitload de emociones que se sienten en todo el cuerpo hasta terminar reflejadas en nuestra piel, y bueno, sin meternos en términos neurológicos, lo que sucede cuando se eriza tu piel al escuchar alguna canción es básicamente tu comportamiento cognitivo reaccionando ante esa canción especial, si bien el cerebro está preparado para cualquier tipo de nota que él o la cantante pueda llegar, hay veces que nos toma por sorpresa y ahí es cuando sucede: la piel chinita.

 

 

Entre la piel chinita y nuestros sentimientos encontramos la calma, comprensión e incluso resiliencia ante cualquier problema que pueda cruzarse en nuestras vidas, esto debido a la principal sustancia que logra liberarse en nuestro cuerpo: dopamina, misma que se produce al comer, intimar y si, enamorarse. Se dice que la música se encuentra unida a nuestro sistema de recompensa, que básicamente es el alivio y alegría que sientes al tomar agua después de tanta sed; Su función es guiar para encontrar la motivación en cosas, lugares, personas (en este caso música) para encontrar la satisfacción.

Daniel J Levitin, autor de “This is your brain on music” explica que al entrar y viajar a las diferentes regiones del cerebro, pasa por la corteza auditiva (obviamente) detecta ruido, ritmo, el “pitch”; toca la corteza visual, cuando lees música o la ves; la corteza motora que puede ser desde la habilidad del músico al tocar o al disfrutarla bailando; el cerebelo que emite las respuestas emocionales que se generan; el hipocampo recordando todo lo que tienes relacionado a esa canción, sonido, en otras palabras, no hay parte del cerebro que la música no toque.

 

 

Antes de que la tecnología de la neurociencia fuera tan avanzada como la de hoy, se creía que la música solo tocaba la parte izquierda del cerebro, claramente después de esta investigación y seguimiento que le da Levitin se demuestra que no es así, la música viaja por todo el cerebro.

No cabe duda que el proceso que se lleva es demasiado interesante y para nada fácil de imaginar qué es con exactitud lo que viaja por todo nuestro cuerpo para crear lo que sentimos al escuchar una vieja o nueva canción.

Gracias músicos por tanta magia, definitivamente nos volveríamos locos sin escucharlos y supongo que ustedes sin seguir haciendo lo suyo.

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