La agrupación peruana, El ruido de mi cuarto presenta “Día de duelo”, una canción que nace desde lo más profundo de la experiencia humana: perder, soltar y aprender a volver a confiar. Este tema abre el camino hacia su primer EP, Nostálgica, que llegará en noviembre como un mapa sonoro de recuerdos y nuevas esperanzas.
La agrupación peruana, El ruido de mi cuarto presenta “Día de duelo”, una canción que nace desde lo más profundo de la experiencia humana: perder, soltar y aprender a volver a confiar. Este tema abre el camino hacia su primer EP, Nostálgica, que llegará en noviembre como un mapa sonoro de recuerdos y nuevas esperanzas.
El single encuentra inspiración en Rest Energy de Marina Abramović, explorando el delicado equilibrio entre sostener y dejar ir. Es un viaje breve, pero intenso, que invita a escuchar la fragilidad del amor y a reconocer que en la despedida también hay un inicio.
En lo musical, “Día de duelo” se sostiene en un bajo firme y en atmósferas que envuelven con melancolía, mientras la voz de Mel transita entre lo vulnerable y lo seguro. El grupo se mueve con libertad entre el funk, el indie y el dream pop, recogiendo ecos de Kate Bush, 1915 y The Marías, pero siempre con un pulso propio.
El proceso de creación se desarrolló entre finales de 2024 e inicios de 2025. Mel tomó el rol de productora junto a los arreglos de Pepo y Rob, con la dirección de José Gonzáles (El Alcalde). La mezcla estuvo a cargo de Sebastián Barrenechea (Mazu) y la masterización de Adrián Monge (Monch). La imagen del lanzamiento fue diseñada por los propios integrantes y el videoclip, dirigido por Alejandra Castillo, verá la luz muy pronto.
Nostálgica será más que un EP: será una colección de memorias hechas canciones. Tres temas ya están listos y cada uno contará con su propio lenguaje visual, consolidando un proyecto donde música e imagen se entrelazan.
Con este estreno, El ruido de mi cuarto confirma su deseo de hacer de lo íntimo un lugar compartido. Lo suyo es crear desde lo sensible, desde la emoción que se transforma en ritmo, y desde la certeza de que en cada duelo también se esconde una nueva forma de soñar.




















