Como parte de nuestra cobertura, en Rokkers tuvimos la oportunidad de entrevistar a Madame Récamier, una de las propuestas más interesantes y sensibles de la escena actual. A lo largo de la conversación, profundizamos en su proceso creativo, su visión sobre la música en tiempos digitales y la manera en que construye un universo donde

Como parte de nuestra cobertura, en Rokkers tuvimos la oportunidad de entrevistar a Madame Récamier, una de las propuestas más interesantes y sensibles de la escena actual. A lo largo de la conversación, profundizamos en su proceso creativo, su visión sobre la música en tiempos digitales y la manera en que construye un universo donde lo sonoro y lo visual dialogan constantemente.
Además, la artista compartió reflexiones sobre su trayectoria, sus colaboraciones y los aprendizajes que han marcado su camino como solista, así como la importancia de mantenerse fiel a su intuición en una industria en constante cambio. Esperamos que puedas disfrutar esta plática amena, que no solo revela a la artista, sino también a la mente detrás de cada una de sus canciones.
Estarás presentándote en el Festival Acuífera y en el Foro del Tejedor, dos escenarios de formato íntimo. ¿Qué te ofrecen estos espacios, tanto a nivel personal como artístico, que no encuentras en escenarios más grandes?
MADAME: En el caso, por ejemplo, del Foro del Tejedor, me estoy dando también la tarea de escribir el show como si fuera una obra de teatro. Como jugar un poco más con ese espacio, porque es tan íntimo y acogedor que sí puede haber una interacción muchísimo más cercana al público, entonces no solamente quiero llegar y cantar las canciones, sino quiero actuar un poco. Quiero jugar un poco con este lado teatral con el que crecí y que no lo he puesto tanto en práctica, entonces siento que esa es una oportunidad para hacer eso. Y luego está el show de Aquífera, ensayé con mi banda y está sonando muy bien.
¿Anteriormente, ya te habías presentado en Chapultepec?
MADAME: Nunca me he presentado. O sea, sí he estado en el bosque, pero con la guitarra y ya, y ahora es con la banda y va a haber un escenario. Yo siento que es como un Vive Latino, un escenario pequeño del Vive latino, se siente que va a ser algo así. Entonces eso, también me emociona mucho porque me da chance de tocar mi guitarra eléctrica, de explayarme con la banda, de momentos de los solos y de gritarle al público. Hacer que el público grite, jugar de otra manera, que eso no lo haría en un Foro del Tejedor y viceversa. Entonces, ahí son como dos formatos de show tan distintos que vale la pena ir a los dos conciertos. Y en los dos shows pienso cantar Cursi Cool, mi nueva canción.
Fui a Telehit y salió el vídeo en la tele, la ensayé con la banda, esa canción ya está viva, ya se siente muy viva, y la gente ha tenido una respuesta muy chida hacia ella. Me gusta que la sencillez de la canción conecte con la gente y me da también pistas de lo que sigue, y que lo tengo que hacer es irme todavía más a lo más sencillo. Que eso es a veces lo más difícil de hacer, simplificar la música y las ideas para poder llegar a algo básico, comprensible y al grano.
En el video de “Cursi Cool” hay una vibra muy particular, casi como si la canción se transformara en una historia abierta. ¿Qué tan importante es para ti construir ese otro nivel fuera de la música?
MADAME: Quise simplificar mucho el ser artista independiente, y estar haciendo cosas visuales constantemente pues es caro. En este caso dije: “¿Qué es lo que puedo hacer con lo que tengo?”. Y mi hermana, que acaba de salir de estudiar cine, la invité a filmar con su nueva camarita y nos fuimos ahí al parque del Escandón. Y como que yo le decía: “Mira, aquí voy a hacer un playback; aquí voy a caminar bien enojada y me tienes que seguir”. Entonces, yo lo iba dirigiendo, pero ella me iba fotografiando y ahí íbamos tratando de hacer todo como muy rápido y práctico, pero sí con la idea ya pensada. Entonces, igual la simpleza de esta canción también la llevé a la idea del video, sin complicar nada, “sin buscarle tres pies al gato”, como dicen.
Sí, quizá con menos producción, ¿no? Tal vez más cercana a la sensación que realmente querías transmitir.
MADAME: Sí, un poco también. No quiero usar la palabra “protesta” porque no va por ahí, pero sí. El disco se llama Caprichos, y el hacer música, seguir tus sueños es un capricho y este vídeo lo fue y esta canción también. Entonces, tiene un poco esa la forma en la que se produjeron las cosas es caprichosa, es como “yo lo voy a hacer así y porque puedo”. Y tiene como un poco eso sucediendo de fondo.
Hoy en día, con todo lo digital, ¿cuál crees que es el mayor reto de hacer música, particularmente en esos aspectos que el público no suele ver?
MADAME: Yo creo que, desde el ángulo del artista, es como querer hacer música para cumplir ciertos protocolos. Por ejemplo, ahora cuando sacas música tienes que mandar documentos a tu agregadora, tener varias cosas ya planeadas y buscar la manera de entrar a playlists, además de procurar que, cuando salga la canción, tenga la mayor cantidad de escuchas posible en tus redes.
Entonces, todo eso se va acumulando y se vuelve una carga difícil para el artista, cuando antes era más como: “Voy a sacar mi música y ya, a ver qué pasa”.
Antes no se sentía tan pesado; ahora el artista se vuelve un poco todólogo en ese sentido. Tenemos que saber más de mercadotecnia, entender estrategias y mover muchas más piezas. Y sí, todo esto suma a la carrera, no la perjudica, pero también implica procesar muchísima información.
De por sí, estudiar música ya es bastante complejo, y encima se agrega todo lo necesario para que tu proyecto funcione: conseguir shows, moverte con tu banda, tocar… al final, es muchísimo trabajo.
¿Hay algún sonido o género que te gustaría explorar actualmente, aunque no encaje del todo con lo que haces hoy?
MADAME: El chisme, dicen por ahí, es que Madame Récamier va a sacar un EP regional. Espérenlo, espérenlo pronto, próximamente con arreglos un poco norteñitos, un poco boleros, un poco un poco de todo. Ahí medio sierreñito por aquí, por allá, muy a mi manera, pero Cursi Cool .
Has tenido colaboraciones con bandas como La Gusana Ciega, Out of Control Army y Los Estrambóticos. En ese sentido, ¿qué es lo que te hace decir sí a una colaboración? Pensando incluso en casos como “Passiflorine”, ¿qué te lleva a sumarte y qué hace que esa canción se quede contigo después?
MADAME: En el caso de La Gusana Ciega, lo que sucedió ahí fue que Daniela Spalla los ghosteó, y fue como de: “Hablémosle a Madame Récamier, porque ella es bien buena onda”. Pero la rola… o sea, si la rola me gusta, esa es la razón principal. Con Los Estrambóticos no nos conocíamos, y de hecho ni sé cómo fue; creo que nunca les pregunté por qué acabaron pensando en invitarme a mí. Pero fue una colaboración súper chida y muy natural, y cuando escuché la rola, empezó el coro y dije: “Sí, claro que sí”. Y eso que yo no soy muy skatera; me gusta escucharlo, pero no compongo ska.
Y de repente pasa lo de Out of Control Army también, que fue más con un cover y todo, pero ellos vinieron al estudio a grabar, y estuve platicando mucho con Deals, y hay mucho que aprender de él. Por ejemplo, es un máster para cerrar deals en la música, en el mundo del reggae y el ska. Hace muchos eventos, mueve a su banda por Europa y por todos lados. Y él dice: “Para mí, ser un artista activo no son los números de Spotify; es estar ahí, salir y convivir con la gente, vender los boletos, conectar”.
Entonces, hay mucho que aprender ahí, sobre todo del mundo del ska, donde el público es muy fiel a la música que le gusta y a las bandas. El hecho de que hayan recibido a Madame en ese mundo es bien padre, muy especial para mí, y me abre la puerta a seguir colaborando. También, el año pasado me invitaron a cantar con Los Tremenda Korte en el Metropólitan, y tocamos “Tanto Amor Me Marea”; eso fue también muy, muy chido. Ya después dije: “Igual y debería hacer algo de ska”, pero bueno, si estoy en el disco regional, voy a esperar mejor un ratito. Pero sí, hay muchos planes, muchos planes.
Pero no lo descartas, tomando en cuenta que si lo quisieras, lo harías en otro momento, no?
MADAME: Claro, sí, ya hice hasta un dancehall-reggaetón, “Se Vale Sentir”, y entró a un playlist de perreo; es rarísimo, pero ahí está. Entonces, creo que eso también es lo divertido de ser artista independiente: no tienes a alguien diciéndote qué hacer, sino que vas siguiendo tu libertad creativa. Y, obviamente, tomando los comentarios del público como algo bueno, no como críticas haters que te afecten de: “No puede ser, opinaron algo negativo, ya nunca más puedo hacer algo”. No, pues eso siempre va a existir; lo tomas o lo dejas.
Ahora también, mucho de hacer música y arte es defender tu punto y decir: “Yo quiero hacer esto porque creo en mí y creo que esto lo puedo lograr”. Pero también es poner atención a si estás haciendo algo solo por mero capricho o hacia dónde vas con eso; qué es lo que estás viendo a futuro, qué es lo que te hace sentir hacer esa canción o querer incluirla en un disco. Y, en mi caso, muchas veces es: “Yo quiero cantar esta canción para siempre; me veo cantándola en 10 o 20 años, que siga aquí, bien viejita, y cantando en el Vive Latino”.
Si no me equivoco, también formaste parte del Vive Latino en 2020, ¿cómo recuerdas esa experiencia?
MADAME: Sí, estuvo raro ese Vive Latino, porque fue el Vive Latino pandémico. A todos nos cancelaron; digo, a mí me fue muy bien, había mucha gente, me pusieron en un horario estelar, hermoso, en el atardecer. La verdad, ha sido uno de los shows de mi vida, entonces no me quejo. Ya después, cuando pasó todo, fue como: “Qué bueno que lo hicimos”.
Pero ese día había mucha incertidumbre, muchos miedos, y nos poníamos alcohol en las manos a cada rato; rarísimo, rarísimo.
Me llamó mucho la atención tu participación en el soundtrack de Los Insólitos Peces Gato ¿Cómo surgió esa oportunidad y qué significó para ti en ese momento? ¿Hay algún recuerdo que te haya marcado especialmente de esa experiencia?
MADAME: Fue un momento difícil, yo tenía 24 años y estaba pasando por un una ruptura emocional complicada y estaba viviendo sola. Me sentía muy sola y esa película justo es sobre una chica que se siente sola y que acaba estando con una familia nueva en su vida, entonces ahorita que ya miro hacia atrás y veo que esa película me salvó un poco de esa soledad, la música la compuse desde ese punto como de sentir.
La soledad y yo creo, que por eso conectó con la directora, con Claudia (Sainte-Luce). Y con ella sigo en comunicación y me sigue pidiendo música para cosas que ella hace. Yo creo que vamos a seguir trabajando juntas mucho tiempo entonces, vienen cosas padres con ella también.
¿Sientes que la música se percibe distinto dependiendo del momento del día, como en la mañana o en la noche? ¿Crees que eso también sucede con tus canciones?
MADAME: Sí, y también depende de lo que estés haciendo. Si vas en el coche, si vas en carretera, es muy diferente a si estás en el tráfico.
Justo hay una cuenta de Instagram que lleva un chico que se llama “Fan de la Madame”. Bueno, es que hay dos: están los “Recamemes” y “Fan de la Madame”. Y él, justo hoy, subió una escena de una película —no sé cuál es— donde alguien va llegando a la oficina con audífonos, y le pone una canción de Madame Récamier; va cambiando entre diferentes canciones y está chistoso.
Pero sí, todo depende de lo que estés haciendo, y por eso también creo que la música tiene una forma muy particular de entrar en la psique de las personas. Incluso yo, el otro día, estaba pensando en cómo antes me afectaba o me agobiaba mucho el hecho de que una canción no tuviera tanto impacto cuando salía. Era como: “No, es que no hicimos bien las campañas, es que me faltó no sé qué…”, pensando en qué hice mal. Pero la música independiente tiene su propio ritmo, y a veces tarda un poco más en llegar a la gente.
Puede ser un año, o incluso puede pasar que, después de que yo me muera, una de mis canciones aparezca en una película o que algún artista la retome y la haga súper famosa, y yo ya no esté. No se sabe. O sea, con Van Gogh, por ejemplo, nadie conocía su arte y ahora “ya es Van Gogh”. Pero bueno, ojalá que eso no suceda, porque yo sí quiero ganar dinero de la música.
Yo cuando escucho música ahora, me encuentro algún vinil viejo o algo y esa música me impacta. Y pasa también, que esos artistas ya no están activos, ya no existen o ya se murieron y la música sigue viajando, entonces ahí es un poder. Es como la luz, sigue viajando aunque la estrella se haya apagado.
Con el paso del tiempo, ¿sientes que tus influencias se renuevan con lo que escuchas hoy o siguen estando ancladas a lo que te formó musicalmente en el pasado?
MADAME: De todo un poco. Por ejemplo, ahorita los discos nuevos de Adrián Quesada, los de boleros psicodélicos, están buenísimos. Y la verdad es que eso me está influenciando mucho para este disco regional. Aunque estos son puros boleros, el sonido que Adrián logra y las mezclas que está haciendo me dan ganas de “robarme” ideas, de decir: “Yo quiero ese efecto en mi voz, como en esta canción, y lo voy a usar de referencia”, y eso es bien bonito.
Luego hay otra banda de música electrónica que se llama Polo & Pan, que también tienen una rola con unos vocoders súper chidos, y de ahí también tomo cositas que me gusta explorar sonoramente.
Y en cuanto a escritura y composición y así, pues estaba leyendo el libro de Los de Abajo, Mariano Azuela, creo que es el escritor. Y pues, es una novela revolucionaria con un lenguaje mexicano muy antiguo. que hay que estarlo leyendo como cinco veces cada enunciado para poder entender el mensaje y luego te quedas pensando un rato de todo y esto pues viene de mucho atrás. O de repente escuchar Wings, la banda de Paul McCartney, mucho folk, Willy Nelson.
Ahorita que estoy en busca de una guitarra acústica nueva, estoy como Geppetto y Pinocho: Geppetto buscando a su Pinocho. He estado probando muchísimas guitarras, tratando de sentir la madera, de encontrar “esa” indicada. Y, pues, obviamente, escuchando de todo: desde Neil Young hasta Taylor Swift. Las rolas que ella tiene más country son producciones muy hermosas. Entonces sí, me dejo influenciar por cosas nuevas, viejas, por todo lo que escucho, incluso por la radio: “A ver, aviéntame algo, destino, ¿qué voy a escuchar hoy?”.
A lo largo de tu evolución, ¿has vuelto a escuchar canciones tuyas —por ejemplo de Chocolate o imaGina— y sentir que ahora tienen un significado más personal o diferente?
MADAME: Sí, pues a veces siento que algunas canciones tenían mensajes ocultos para mi yo del futuro, sin saberlo. Porque, conforme vas agarrando experiencia, te das cuenta de cosas: que igual alguna amistad no era realmente una amistad, o que las relaciones humanas —que son de lo más difícil de entender— no siempre son lo que parecen.
Y te das cuenta de pronto y dices: “Wow, yo no estaba enamorada de esta persona; no era amor, era una infatuación… un ‘amor ciego’, un gusto ciego”. O sea, no significa que haya estado mal; significa que no te lo cuestionas tanto y simplemente te dejas llevar. Y qué chido también, ¿no?
Como esa esas etapas del amor, me encanta porque no existe como una clasificación tal cual, del amor pero si hay un espectro y por eso en la canción de Bailemos lento hablo de ese espectro del amor. Es como las emociones o sea ahí están como un arcoíris y de repente, estás en rojo y de repente estás en morado y eso pasa por etapas también en el amor y está muy interesante, como un estudio.
Hay algo muy especial en “Vivir para contar”. ¿Qué representa para ti esa canción cuando piensas en todo lo que has vivido y lo que has construido en la música?
MADAME: “Vivir para contar” fue una de estas canciones que, con mucha influencia del sur, surgió mientras escuchaba bastante a Violeta Parra en esa época, y viene un poco de este lado filosófico: un pensamiento personal del “qué somos, de dónde venimos, por qué estamos aquí”. Y la conciencia que cada uno tiene, los misterios y las preguntas sin contestar que siempre van a existir, lo vuelven todo muy interesante. Pero vivimos para contar de ello.
Y entonces, invité a Paz Court a esta canción y la interpretó hermoso. Aparte ella y yo tuvimos una relación de amistad muy especial porque nos llevábamos muy bien.
Yo me acuerdo que la acompañé a comprar la tela de su vestido de novia al centro. Y ella se sentía como medio mareada ese día, y resulta que ya estaba embarazada. Entonces todo el proceso de su boda, de su bebé y todo, yo estuve ahí, y la acompañé en este momento muy especial de su vida. Y fue bien bonito ser como su aliada un poco en eso. Y hablábamos mucho de música, de nuestros planes y éramos casi casi que vecinas, entonces nos veíamos muy seguido.
Ella se regresó a Chile, pero justo cuando grabamos esa canción ya había nacido su hija, ya estaba ella planeando irse a Chile, entonces fue una despedida bonita también. Quién sabe cuándo nos volvamos a ver, pero tenemos esta canción. Así que a darle.
Al comenzar en la música, hay decisiones difíciles que no siempre se hablan. ¿Cuál dirías que es una de esas decisiones incómodas pero importantes que un artista debería considerar?
MADAME: Como que a veces es incómodo cuando nadie te escucha, más que tu mamá. O cuando te preguntan: “¿Y qué? O sea, ¿cómo es eso de la cantada? Pero tú… ¿ganas dinero de esto?” y tener que explicarle a la gente que no entiende la música. Eso es incómodo: dar explicaciones por seguir tus sueños, por hacer lo que amas.
También puede ser incómodo cuando llegas a un show y no están las cosas que pediste en el rider, o no te las quieren dar. Por ejemplo, cuando toqué en el Corona, llegué y como que no me querían poner unos micrófonos porque no estaban en mi rider. Pero eran escenarios que tienen todo el backline del mundo y solo eran tres micrófonos… o sea, como que lo hicieron nada más para fregar.
Y yo estaba aterrada de que no me los fueran a poner. Ahorita lo pienso y digo: “Ay, les hubiera dado el avión”. Me vieron muy verde en ese momento, y salí a mi show nerviosa por lo de los micrófonos. Y eso también es muy incómodo: estar en el escenario pensando en que todo salga bien y que todo suene bien, en lugar de soltarte y confiar en tu equipo. Pero esas cosas las tienes que vivir.
Nadie te va a decir cómo es; eso lo vives tú. Y está la decisión de tomártelo muy en serio o decir: “Pues ya no me pusieron los micrófonos, ya no sonó la guitarra, está desafinada… pues ni modo”. No soy perfecta, soy humana y estoy aprendiendo.




















