El tercer piso recibe a Cuca en Sala Estelar

A 30 años vivita y coleando

No es novedad toparse con la noticia de que tu artista favorito se presentará en vivo, pero esta vez online. Y es que la situación actual ha causado que las celebraciones sean no dignas de lo que realmente se merecen, lo que me hace pensar que estoy injustamente agradecida, sí, así tal cual. Injustamente por pasar la pandemia llena de esa necesidad de sentir la música en vivo a flor de piel junto a toda una experiencia visual, sensorial y hasta olfativa; y agradecida porque se ha vuelto accesible desde cualquier lugar donde estés, sin imposibilidad de distancia, más dinero ni tanto tiempo.

Sólo nos toca decir: si la vida me da limones, con eso hago limonada

Así fue como la noche arrancó a las 9:06 pm con el toque de azúcar del poderoso riff de Alejandro Otaola que Carlos Avilés mezcló con el agua de sus graves para que Nacho González agregara jugo de limón y fortaleza rítmica, dándole paso a que José Fors lo diluyera con los indispensables hielos además de poner la jarra de dos litros para que se disfrutara fresco el sabor del tema “Hijo del lechero”, que forma parte del primer álbum en la historia de la banda que vio la luz La invasión de los blátidos.

 

Treinta años de trayectoria de la banda mexicana de rock se celebraron desde Guadalajara, cual hijo pródigo que vuelve al lugar que lo vió nacer, en el estudio de SoundTube a través de la transmisión en vivo por Sala Estelar.

Bajo el escaparate de la irreverencia, conciencia social, diferencias creativas, decesos, llegadas y regresos, CUCA festeja tres décadas desde su primer disco de oro por ventas en México gracias a éxitos como “La balada”, “La pucha asesina” y “El son del dolor”, temas que se han vuelto algunos de los más grandes clásicos no sólo de la agrupación sino del rock nacional, éste último respaldado por el puesto número 73 en la lista de las 100 mejores canciones de los 90’s en español.

Del huevecillo a la cuca existencial

Después de pasar por sus inicios llegó “No me digas que no” de su más reciente álbum Pornoblattea lanzado este año, que por cierto le faltó rendir tributo con su merecida gira debido al comienzo de la pandemia, y le siguió el son de “Qué chingaos es la vida” encajando perfectamente con la cronología histórica de este año lleno de incertidumbre.

Minutos después se hace presente “Arre lulú” y “Rock solo rock”, canción quizá considerada el mayor éxito de su álbum Con Pelotas del que también forma parte “Matame antes”canción con la que siguieron la noche.

¡Salud cucarachos!

Luego de regresar una vez más a sus inicios, el brindis por festejo no se hizo esperar para volver a calentar motores y continuar con la delicia creativa que posee Alex Otaola: “Más daño”, a 5 años de La venganza de cucamonga, material detonante de su primera nominación a los Grammy Latinos.

Y en la recta final… ¡Cumplieron! Cerrando con broche de oro llegó el único estandarte de Picasso, la “Señorita cara de pizza”, a lo que rápidamente el agradecimiento por parte de los asistentes al concierto virtual no cesaba a través de los comentarios que llenaban y llenaban la ventana del chat en vivo.

Bajo un tendedero de brasieres, irreverente, leía e imaginaba al unísono detrás de las pantallas coreando ¡Larga vida a Cuca!

Tapatíamente rocanrolera y, ahora, leyenda.

 

Vianey Herrera

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