Desde Guadalajara, Jalisco, María Centeno continúa construyendo su propio camino dentro de la escena indie nacional con una propuesta íntima y en constante evolución. Tras su etapa como vocalista de La Garfield, la compositora ha explorado una nueva faceta solista marcada por la sensibilidad, la honestidad emocional y una conexión muy cercana con su público.

Desde Guadalajara, Jalisco, María Centeno continúa construyendo su propio camino dentro de la escena indie nacional con una propuesta íntima y en constante evolución. Tras su etapa como vocalista de La Garfield, la compositora ha explorado una nueva faceta solista marcada por la sensibilidad, la honestidad emocional y una conexión muy cercana con su público. En Rokkers tuvimos la oportunidad de conversar con ella sobre su presente creativo, el proceso detrás de sus canciones y todo lo que ha significado esta nueva etapa en su carrera.
En septiembre se cumplen dos años de “Tarde Para Despedirnos”. Ahora que has vuelto a ensayar ¿cómo las sientes hoy? ¿Siguen conectándote con las mismas emociones de cuando las escribiste o las vives de una manera diferente?
MARÍA: Este disco en particular me hace sentir muy orgullosa; o sea, me gusta mucho el resultado del álbum y disfruto mucho las canciones. Yo creo que, de todas las canciones que he escrito en mi proyecto solista, esta colección de “Tarde Para Despedirnos” sí es como mi favorita, de la que más orgullosa me siento. Entonces, lo que me gusta de revisitar estas canciones es que me sigo sintiendo emocionada de cantarlas; o sea, me siguen emocionando y pues eso está padre. Porque luego hay canciones que, de repente, como que ya no tienes una emoción “amarrada” a la canción, pero con Tarde Para Despedirnos todas las canciones me hacen sentir cosas, entonces estoy contenta de poderlas revisitar.
Entrando un poco más en las canciones del disco, “No Piensas” me llama mucho la atención por su duración corta y por tener un ritmo más bailable, algo que contrasta con otras canciones del álbum. A partir de eso, me gustaría preguntarte: ¿te interesaría explorar más ese tipo de sonidos y ritmos en futuros lanzamientos?
MARÍA: Pues creo que “Tarde Para Despedirnos” justo fue como una exploración sonora grande, porque me permití hacer cosas que no había hecho con mis canciones antes. Siento que, por ejemplo, todo mi trabajo con La Isla Centeno es una cosa muchísimo más acústica, instrumentos de verdad que se tocan; o sea, una cosa mucho más como “tierra-agua”. Y para este disco, pues quería explorar nuevas cosas, y “No Piensas” fue un poco como un permiso que me di de hacer una especie de reggaetón popero, que justo nunca he sacado una canción que no me haga sentir cómoda, pero como que me pareció divertido.
Sin embargo, no sé si yo me iría a hacer un disco así, tan súper bailable tipo reggaetón, porque pues no viene al caso. Porque yo soy una chica del indie, del indie latino, pero pues sí, creo que esa canción es parte de las cosas que me permití explorar; o sea, al final dije: “A ver, yo voy a hacer con estas canciones lo que yo quiera; yo estoy pagando este disco. Es para mí, y ojalá a la gente le guste”. Pero sí, fue una cosa divertida.
Y justo después aparece “Energías Horribles”, una canción que me llamó mucho la atención por esas notas de voz que aparecen dentro del tema. Se me hace interesante porque funcionan casi como mensajes positivos, contrastando con el propio título de la canción. ¿Cómo surgió la idea de incluir esos inserts y qué querías transmitir con ellos?
MARÍA: “Energías Horribles” es una canción que, compositivamente, tiene una estructura extraña. Porque donde está el coro, o sea, donde normalmente tendría que ir el coro de la canción, nosotros en lugar de poner un coro pusimos esa nota de voz. Pero fue un poco… la escribí con Neto Ayala, que es el productor de todo el disco, y es una canción que hicimos para explorar; o sea, como que nunca nos sentamos realmente a pensar si las canciones tenían o no tenían una estructura “clásica”, sino que fuimos siguiendo más esta “intuición”.
Teníamos esos versos que nos gustaban y no sabíamos hacia dónde continuar el coro y entonces alguien en el estudio alguna vez, no sé si fue él o fui yo, dijimos: “Oye, ¿y si ponemos un voice note ahí? Si ponemos una nota de voz de algo chingón ahí, en lugar de estar buscando un coro que no quiere aparecer, ¿por qué no mejor ponemos una nota de voz y hacemos una canción que sea así? O sea, verso-nota de voz; un coro medio instrumental”.
Y es parte de lo mismo, como de esta misma experimentación que me permití hacer en este álbum, que pues sí, me da mucho gusto haberme permitido. Como hacer todas esas cosas raras que, en otros proyectos, no había espacio para explorar.
Escuchando otra entrevista tuya, me llamó mucho la atención cómo hablabas de la importancia que tuvieron las letras de Mecano en tu vida. A partir de eso, quería preguntarte: ¿te ha pasado algo similar con tus propias canciones? Es decir, ¿has sentido que alguna conecta con la gente de una manera muy profunda? Y además de Mecano, ¿hay otros artistas que también hayan tenido ese tipo de impacto en ti?
MARÍA: Claro, sí o sea, si las escribes es porque lo sientes, desde que las estás escribiendo estás sintiendo ese feeling. Y sí, me pasa que de repente las escribo y luego las escucho y, como que ese feeling sigue ahí, y después ya se acomoda. Como que uno se acostumbra después a las canciones, y te acostumbras a lo que dicen pero sí. Para empezar lo sientes o sea, el sentimiento antecede a la canción primero, lo sientes y luego, escribes la canción, entonces después la canción se vuelve como esta vía de acceso para regresar a ese sentimiento, entonces si definitivo.
Yo cuando escucho mis canciones sí me acuerdo perfecto que era lo que estaba sucediendo en mi vida; por qué tuve la necesidad de escribir la canción y si puedo como reconectar con el sentimiento.
Siendo alguien que creció en los 90’s, ¿cómo viviste esa transición de lo análogo a lo digital dentro de la música? Ahora que han regresado formatos como los vinilos y otras cosas vintage, ¿cómo ves ese cambio? Y en esa época, ¿cómo solías descubrir o escuchar música?
MARÍA: Yo nací en los 90’s, pero era una niña muy chiquita en los 90s. Yo me acuerdo mucho, sobre todo, de la evolución de la tecnología por los celulares que tenía mi papá; o sea, me acuerdo mucho que mi papá tenía un Nokia, el de la viborita, y luego tuvo otros. Hubo varios Nokia; como que me acuerdo de esos. Y luego me acuerdo que tuvo un teléfono al que le podías poner como tres discos y era como: “Wow”, y venía precargado con un disco de U2, creo.
Y luego, me acuerdo que mi mamá tenía una Palm; o sea, me acuerdo de esa evolución tecnológica, como de los gadgets que estaban a la mano en mi casa. Pero también me acuerdo de correr en el jardín y de no estar preocupada de que mis compañeros de la escuela estuvieran viendo mi perfil de Instagram. Yo abrí Instagram ya en la universidad. Facebook sí tuve en la secundaria, cuando empezó a salir Facebook. Pero tú estabas en Facebook cuando estabas en la computadora, y cuando no estabas en la computadora, estabas en la vida real.
Sí hay algo de nostalgia, hay algo de eso que definitivamente extraño. O sea, sí siento que esta cosa de estar conectados todo el tiempo también te roba muchísima creatividad y muchísimo espacio para divagar en tu cabeza y llegar a conclusiones, pero también me gustó.
Justo hace rato estaba diciendo con unos amigos que me gusta haber nacido en los 90’s y haber crecido sin internet; o sea, con acceso a internet medio así “lejano”, como para familiarizarme con la tecnología sin que fuera una cosa que estaba pegada a ti todo el día. Esa parte análoga de la vida, que me tocó todavía experimentar creciendo, creo que sí fue una parte importante de mi formación creativa y de todas las personas que nacimos en los 90’s también.
Retomando un poco lo que hablábamos al inicio, ¿cómo has aprendido a llevar el ritmo que hoy exige la industria musical? Muchas veces parece que hay una presión constante por estar publicando música, creando contenido o manteniéndote visible en redes todo el tiempo. En tu caso, ¿qué cosas te ayudan a encontrar un equilibrio entre esa exigencia y seguir respetando tu propio ritmo creativo dentro de tu proyecto solista?
MARÍA: Yo siento que sí hay un nivel de exigencia que te tienes que exigir; o sea, al final es como que si tú quieres hacer música y quieres vivir de tu música, hay ciertos canales que te pueden ayudar a que tu música llegue a la gente y tienes que aprender a usarlos. Por ejemplo, a mí en TikTok no me va nada bien. Instagram sí; o sea, sí tengo mucho engagement en Instagram, es como mi canal principal para conectar con la gente.
Lo de las redes sociales es una cosa a la que todos nos hemos, o por lo menos yo, sí me he tenido que acostumbrar. O sea, yo me acuerdo de juntas hace miles de años, de la gente diciéndome: “Va a salir una cosa que se llama TikTok y todos los músicos la tienen que usar”, y decir también: “No, pero yo no soy influencer, yo soy músico”. Pero la neta es que me he ido reconciliando un poco con eso, porque los he empezado a ver como “bracitos” de mi empresa. Si yo realmente quiero vivir de mi música y quiero ir a tocar, es un medio para que la gente me conozca; cómo puedo usar las redes para que realmente sean de beneficio para mi música y para mi carrera, y que no se convierta nomás en una cosa que tengo que hacer y que resulte ser súper frustrante.
Y digo, no siento que lo haya resuelto todavía; es como una exploración “on going”, como de qué cosas me gusta compartir en mis redes, qué cosas siento que conectan con las personas que escuchan mi música. Pero ahorita lo que más quiero hacer es generar como un universo, una comunidad que no importa si son muchísimas personas o poquitas personas, pero que las personas que escuchen mi música se sientan como parte de un universo. Eso es mi trip del momento; lo que quiero consolidar con la próxima música que saque es precisamente lograr construir un “universo”.
Y puede ser un universo chiquito para poquitas personas, pero un universo del que la gente se pueda sentir parte; o sea, que escuches mi música o entres a mis redes y te transmitan lo mismo. Creo que ese es el reto: cómo amplificas el mensaje de tu arte a través de las redes sociales. Y no es nada fácil, no lo he logrado para nada, pero siento que ahí voy; como que es una exploración constante, como la vida misma.
¿Qué diferencias encuentras entre tocar en espacios más pequeños, como el Foro Del Tejedor o Rebel Rebel, y subirte a escenarios mucho más masivos, como cuando participaste en el Vive Latino? ¿Cómo cambia para ti la conexión con la gente en cada caso?
MARÍA: A mí me gustan mucho los escenarios chicos porque puedes conectar muy profundamente con las personas que están ahí; o sea, se genera una atmósfera muy bonita. Pero también hay una energía muy especial cuando hay un montón de gente en algún foro, entonces creo que lo que intento es disfrutar ambas, sabiendo que son diferentes.
O sea, la energía en el cuarto cambia un montón, pero al final es igual de difícil manejar la energía en un cuarto donde hay 100 personas que en un foro donde hay, no sé… mil. De hecho, cuando hay más gente, pues intimida un poco más, pero también hay como una barrera más grande entre tú y la gente; o sea, cuando hay más gente también te puedes relajar más fácil. Cuando le estás viendo la cara a todas y cada una de las personas que están ahí, intimida, intimida bastante.
Lo que yo intento es generar una atmósfera como buena onda; que todo mundo se sienta a gusto para estar a gusto yo. O sea, como si les estuviera dando la bienvenida a todos a mi casa para pasar un buen rato todos.
Son conciertos con objetivos distintos. Cuando tú tocas un show así chiquito, lo vas a tocar para la gente que ya te conoce; ya escuchó el disco y quiere ir a verte en un show chiquito. Y cuando tocas en un festival, el objetivo es que gente que no te conoce te tope; entonces, pues sí son diferentes shows.
Como tú has vivido esa en tu propia experiencia esa dualidad entre seguir siendo artista a luego, seguir asistiendo a conciertos? Cuándo fue la última vez que fuiste, no sé si vayas muy seguido
MARÍA: Me encanta ir a conciertos. El último show al que fui fue el concierto de Lorde en el Palacio de los Deportes hace una semana y luego también fui a ver a Judeline en el Auditorio BB, que me fascinó. Intento ir a shows todo el tiempo; o sea, para mí ir a conciertos de otras gentes es una manera de mantenerme inspirada y como atenta, viendo qué hacen otros en el escenario, y es una fuente de inspiración siempre.
Yo siempre voy a seguir yendo a conciertos, a todos los que pueda voy a seguir yendo. Porque esa es la razón principal por la cual hago música; a mí me gusta ir a conciertos, me gusta escuchar música y luego irla a escuchar en vivo, entonces yo, mientras pueda, seguiré yendo a shows. Porque es de las cosas que más me gusta hacer en el mundo: ir a escuchar música en vivo.
Había escuchado que hace algunos años estuviste en Argentina, y justo quería preguntarte: ¿cómo percibes desde otros países la manera en que se ve la música hecha en México? Incluso más allá de los géneros, ¿cómo sientes que observan la escena musical que está ocurriendo actualmente aquí?
MARÍA: Yo creo que México es un lugar en el que la gente que hace música en español quiere estar; o sea, para mí hay como tres ciudades en las que sucede todo, y una es Ciudad de México, la más grande. Luego está Miami y también Madrid; bueno, Madrid-Barcelona, como el combo en España.
En Buenos Aires también hay proyectos increíbles, lo que pasa es que no hay tanta industria; o sea, es que México es un país muy grande. La Ciudad de México es gigantesca; hay un montón de gente, hay un montón de ciudades, no lo puedes comparar, o sea, la escala. No es que en México haya gente “más talentosa”, simplemente es un lugar en el que suceden más cosas. Hay más ciudades grandes y la economía es un poco más estable también que en ciertos lugares de América Latina, que en Argentina; entonces, pues sí, yo siento que muchos músicos quieren venir a México.
Hay muchos músicos de otros países que viven en México, entonces eso ha creado que esta ciudad tenga como una vida cultural impresionante y que te juntas a escribir con personas que tienen backgrounds musicales distintos a ti. Hay compositores increíbles de Venezuela, Colombia, Chile, Argentina; o sea, yo tengo aquí amigos músicos de todas las gracias, de todos los países de Latinoamérica, incluso también españoles. Entonces sí siento que hay algo en la Ciudad de México que atrae mucho talento de todos lados y me encanta. A mí me encanta ser de aquí, me encanta vivir en la Ciudad de México.
Soy de Guadalajara, pero me fascina vivir en la Ciudad de México; me gusta mucho estar aquí, como ser parte de toda esta movida musical indie, y sobre todo me gusta que realmente aquí sí esté la posibilidad de construir una vida dedicándote a la música. Y eso es algo que en otros países no es nada fácil de hacer; o sea, tampoco es que aquí sea “pan comido”, pero se puede, y eso es muy lindo. Estar en un lugar en el que puedes hacer lo que quieres hacer es un regalo. Hay muchos lugares donde no puedes hacer lo que quieres hacer y, cuando te das cuenta de que tú sí estás en un lugar en el que puedes hacer lo que quieres y puedes ir construyendo aquello que sueñas, pues es un regalazo. Yo estoy muy agradecida de ser mexicana y de vivir aquí; me encanta, y me encanta también cantarle a México y toda esta herencia de mujeres mexicanas que han hecho música; o sea, me encanta, me encanta ser de aquí.
Por ejemplo, cuando vuelves a Guadalajara, después de haber estado un tiempo ausente, ¿sientes distinto el recibimiento de la gente? ¿Cómo percibes esa conexión al regresar? Incluso, no sé si próximamente tengas pensado volver a tocar por allá.
MARÍA: Quiero ir a Guadalajara, me encanta. Cuando digo “me encanta ser de aquí”, es de México “país”, pues, no de la Ciudad de México. Porque yo no soy de la Ciudad de México, yo soy de Guadalajara y me encanta también; o sea, Guadalajara cada vez que voy me gusta más. Como que cuando vivía allá le hacía mucho “berrinche”, pero de verdad cada vez que voy me gusta más y es como: “Wow, qué chingón, esta ciudad está bien padre”. Menos por el calor infernal que hace, la falta de parques y los ladrones que gobiernan. Se está poniendo padre Guadalajara, la verdad.
Retomando las canciones de Tarde Para Despedirnos me llama la atención las dos colaboraciones que tienes ahí “Nada que perder” y “Desorden”, cómo visualizas tú que hubieran sido esas canciones si no hubieran sido colaboraciones? crees que las hubieras dejado así solitas o no hubieran existido?
MARÍA: No hubieran existido, porque las escribí con ellas, entonces hubieran sido distintas por fuerza. O sea, si esa colaboración no se hubiera planeado con antelación, no existirían, porque esas canciones: “Nada Que Perder”, la escribí con Joaquina; y “Desorden”, la escribí con Kirn y con Neto (Ayala) en el estudio. Entonces, fue como: “Vamos a vernos en el estudio para escribir algo para mi disco”.
Entonces, si no hubiera existido la colaboración, no hubiera existido la canción, porque ambas son compositoras de las canciones; entonces sí, sin ellas definitivamente no existirían.
Más allá de la respuesta del público, ¿Qué cosas te hacen sentir a ti que algo realmente va por el camino correcto? ¿Cuál dirías que es esa brújula personal o creativa que te ayuda a reconocerlo?
MARÍA: Para mí, la brújula es si yo amanezco y me siento tranquila; en paz, creativa, si tengo ganas de crear, si estoy contenta… O sea, creo que ahorita estoy en un muy buen momento. Pasé por unos años súper complicados y ahorita estoy feliz, y con muchas ganas de crear, y con mucha más claridad, y con mucha más tranquilidad, y sobre todo con ganas.
Para mí, mi brújula es que yo siga teniendo cosas que hacer, ganas de hacer cosas nuevas; o sea, mientras yo tenga ganas como de: “Ay, quiero hacer otro disco”, quiero escribir con tal persona” o “quiero retomar tal proyecto”, mientras yo tenga como esta semilla creativa, para mí significa que la cosa va bien. Porque las veces que la he dejado de sentir es cuando yo no me he sentido bien, entonces esa es mi brújula.
Y digo, además me siento bien y con ganas de crear porque me doy cuenta de que hay una respuesta; o sea, sí hay alguien allá afuera que escucha las canciones, y que conecta, y que viene al show, y que se sabe las canciones. Entonces eso motiva, pero el motor tiene que ser otra cosa interior, mucho más fuerte. Yo no voy a poder dejar de escribir canciones nunca; si yo me pusiera a hacer otra cosa sería infeliz. Entonces, para mí la brújula es esa: seguir teniendo ganas de explorar, y ganas de crear, y ganas de hacer cosas nuevas, y de pararme todos los días a escribir una nueva canción.
Si pudieras darle un consejo a alguien que apenas está empezando a construir su propio camino en la música, ¿cuál sería la lección que quizá sólo entiendes con el tiempo y la experiencia?
MARÍA: Yo les diría que lo más importante es la música. O sea, te tiene que gustar mucho la música, la música. No el reconocimiento que sientes que vas a tener, no la vida que te imaginas que vas a vivir; o sea, te tiene que gustar mucho la música y tienes que invertir tu tiempo en la música: en tocar un instrumento, en escribir muchas canciones, en estar dispuesta a decir que sí cuando te inviten a un estudio a escribir para otra gente; o sea, como que tienes que estar presente para la música, tienes que estar ahí para la música, ese es mi consejo principal.
Si te quieres dedicar a hacer música es porque realmente te tiene que gustar muchísimo, todos los días de tu vida, sentarte a hacer música. No todo lo que crees que va a haber alrededor, porque si la música no es lo más importante, todo lo de alrededor es demasiado difícil de sostener. Mi consejo es ese: que si ustedes realmente sienten que hay como algo en su interior que dice: “Wey, lo mío es la música y tengo que perseguir esto”, lo hagan. O sea, con insistencia y con paciencia, y que vayan construyendo su propio camino también. Yo me he dado cuenta de que mi camino en la música es muy personal y muy único.
Y otro consejo que les daría es que no firmen con ninguna disquera. Todos pueden construir un camino en la música, porque para mí un camino en la música no es nada más que la gente escuche tus canciones y te conozca; para mí un camino en la música es que tú realmente puedas pagar tus cosas gracias a tu música, o sea, que logres que sea una fuente de ingreso que te permita una vida bonita, que te guste. Y para eso hay muchas maneras de lograrlo; y no a fuerzas el camino de la disquera es el que te va a llevar a donde quieres ir. Yo le recomendaría a todo el mundo que entienda cómo funciona un poco el negocio de la música y decida qué quiere hacer y por dónde quiere caminar, y que se preocupen principalmente de la música.




















