Por: Dagoberto Varela

Paseando por las calles de Monterrey, Nuevo León  fuimos a parar a Bravos una acogedora y pequeña Barbería tradicional que se mimetiza entre las casonas del Barrio Antiguo, un espacio colmado de historia, arte y buena música y es que al cruzar las puertas de éste lugar sin duda te transportas a otra época.

Diseñador industrial de profesión y fiel devoto del punk, Damián Flores es el joven capitán de ésta pequeña «máquina del tiempo» tripulada por tres barberos, quien se toma muy en serio su papel de dirigir ésta experiencia y lo hace de la mejor manera posible, amenizando la estancia de los visitantes con lo más inimaginable que sus oídos puedan escuchar pero… ¿qué papel juega realmente la música en un espacio como este donde la comodidad y el sentirse relajado son factores clave?

Desde el punto de vista psicológico: Los hombres encuentran en las barberías un espacio para disfrutar del auto cuidado e incluso bajar las armas puestas socialmente al complejo compromiso de ser hombre. Un lugar como es llamado en Yoga, punto cero, de inicio o tiempo en blanco, de ajuste, espacio para retomar decisiones, escucharse al relatar y escuchar también.

– La música  no solo es nuestro  primer contacto con el mundo, los sonidos nos acompañan desde nuestra entraña, para después darnos de mamar al mundo y su cultura, lo cual va determinando nuestra personalidad (entendida como visión, interpretación y lectura única del mundo) agregando fuerza emocional en nuestras actividades cotidianas. La audición o acción de oír, podemos considerarla como el resultado de una excitación producida por ondas sonoras sobre las terminaciones del nervio auditivo, pero ¿cómo logra una onda traspasar lo biológico? Nos propicia a descubrir nuestro propio mundo interior, la comunicación con “el otro” o “los otros” y la captación y apreciación del mundo que nos rodea. En definitiva la música agudiza la forma en que nos concentramos en los detalles en las emociones. Todos nos hemos sorprendido en algún momento de manera inconsciente moviéndonos, sonriendo al recordar o escuchar alguna melodía. El tono y volumen de nuestra voz, delata el momento en que nos encontramos y el tipo de persona que somos al mismo tiempo actúa como una fuerza invisible, que puede transformar lo pensamos y sentimos, conocido como atmósfera ambiental o social.

 Gaynor, Mitchel L. (2001): “Sonidos que curan”. Barcelona. Urano

 

¿Quién sigue?

Bravos es una barbería con una variada afluencia de clientes que atiende  tanto al arquitecto, al músico o médico como al carpintero, al diseñador e incluso al turista que ronda por el barrio. Es por eso que su repertorio musical no se limita al «Top 10 del momento» si no que te lleva por un melómano viaje que surca la inmensidad del Rock y todos sus componentes base al igual que esas dosis de Country mientras te hacen un buen corte y no se diga un relajante caminar por los pasillos del Blues o Jazz mientras recibes un cálido afeitado a espuma y navaja como en aquellos años. Es entonces donde la diversidad musical cumple su papel pues siempre hay algo nuevo que compartir o que llevarse para el Sundrtrack del día a día.

¡Ponte algo más acá!

Charlando con Yair uno de los Barberos pudimos darnos cuenta que detrás de los estereotipos equívocos que giran en torno a las apariencias y gustos musicales se esconde otra realidad, pues en su variado repertorio nos logramos encontrar un fiel amante y respetuoso escucha de géneros como la Cumbia, el Vallenato, el Funk, la Salsa e incluso la música Tejana, esta última emblema de la cultura Regiomontana.

¡Nos vamos!

Luego de acompañar a esta tercia de fígaros durante casi una jornada completa, el día culminó de la mejor manera según Damián, su último cliente uno de los tantos barbudos que los visitan, solicitó un servicio de corte y afeitado, tomándose su tiempo y preparando lo necesario, con maestría se dispuso a realizar su trabajo final, ya avanzado el corte decidió detener los ritmos que sonaban por el reproductor y a la quietud de una relajante selección musical la toalla caliente sobre el rostro de su cliente se convirtió en el punto de olvido, donde el trabajo y el estrés se disolvieron al suave desliz de la navaja, escribiéndose así otra de tantas experiencias que se han plasmado en aquellas antiguas sillas, testigos de tantas anécdotas y guardianes eternos de este gran oficio. ¡Es mi última cita y disfruto demasiado cuando concluyo de esta manera mi día de trabajo  y estoy solo en mi último servicio, siento una conexión muy fuerte con mi oficio y aún más con mi cliente en ese momento, ése playlist lo diseñé para éste tipo de ocasiones! Comentó  Damián. Poder atestiguar ese laso de confianza que se forja entre el barbero y sus clientes realmente no tiene precio, luego de un cálido afeitado clásico el señor se despidió con una sonrisa dibujada a pulso de un buen trato, respeto y mucho amor por el oficio.

De esta forma se cierran las puertas de esta majestuosa Barbería, un rincón que nos transporta al pasado a través de su decoración, su música y la experiencia de ponerte en las manos de alguno de sus tres magníficos barberos.

Playlist recomendada por Bravos:

 

 

 

 

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