“Música es fácil”

Algunas personas no conciben lo que es estudiar música. No es su culpa. En muchos medios, se manejaba el hacer música como un proceso sencillo que no requería de mucha ciencia. La realidad es que el proceso de hacer música no es nada fácil y, aunque la ciencia puede no entrar mucho en el proceso, las matemáticas sí. Contar tiempos, silencios, leer música, ejecutarla e interpretarla correctamente es algo que no cualquiera hace con maestría.

Es por esto que la carrera de música tiene una duración de seis años, aunque puede durar, dependiendo de la especialización, entre ocho y diez años de preparación universitaria. Por ello, veo necesario reconocer a las personas que deciden y tienen el apoyo para estudiar esta carrera. Esa que por muchos años fue y sigue siendo estigmatizada como “fácil”, porque no lo es.

Whiplash: música y obsesión

Whiplash justo habla de eso: trata sobre Andrew Neiman (Milles Teller), un chico que entra a una de las mejores escuelas de música en Nueva York, donde conoce al jazzista y temible maestro, Terence Fletcher (J.K. Simmons). Andrew ve esto como una oportunidad para ser uno de los mejores bateristas de jazz, así que busca la perfección a cualquier costo.

La película fue la ópera prima de Damien Chazelle, mismo director de LaLa Land, película de la que hablaré próximamente. Fue nominada a cinco categorías de los Oscar’s, de los cuales ganó tres: Mejor Actor de Reparto (J.K. Simmons), Mejor Montaje y Mejor Sonido.

¿Por qué la batería?

El jazz es uno de los géneros musicales en los que la batería toma un papel muy importante, así que es necesario que el baterista no solo tenga talento, sino también disciplina. Esto hace que los maestros deban ser mayormente estrictos con ellos, por la complejidad que el instrumento toma en momentos y la relevancia que tiene en dar el ritmo dado por el bajo y/o contrabajo.

Además, es de los instrumentos que más se escuchan en una agrupación y el ritmo debe ser replicado de manera que los demás instrumentos puedan estar en armonía. Por lo que es importante estar al pendiente de él. Aunque es mi interpretación, no soy Chazelle para saber realmente por qué se eligió ese instrumento porque tenga un significado específico o porque es su favorito. Aún así, es muy buena elección de instrumento.

Sangre, sudor y lágrimas… Pero más sangre

¿Han escuchado la frase que dice que, para ser excelente en algo, debe costarte sangre, sudor y lágrimas? Bueno, en esta película podemos ver esto. Literalmente.

Milles Teller, actor que intepreta a Andrew Neiman, debido a su peculiar manera de tocar la batería, se hacía ampollas en los dedos, que sangraban a la hora de hacer escenas con la batería. Además, se metió a clases donde practicaba cuatro horas tres veces a la semanas. El 20% de la sangre que se puede ver en la película, es real.

Aunque no se puede culpar solamente a su agarre esas lesiones. Damien Chazelle tiene cierta responsabilidad, ya que en las grabaciones nunca decía “corte” a estas escenas, ya que quería retratar el verdadero cansancio que sufría el actor de tanto tocar la batería, lo que, aunado a como tomaba las baquetas, causaban esos daños.

Y el Oscar es para…

Fletcher, interpretado por J.K Simmons, es de los personajes mejor retratados en el cine a mi parecer. Refleja lo que son muchos maestros de música en las instituciones de música y las consecuencias con las que estos maestros, por su manera ortodoxa de enseñar, deben de afrontar.

Claramente su interpretación para esta película no podía ser menospreciada, siendo galardonada con el premio a Mejor Actor de Reparto. Su manera de dar vida a este personaje que se siente tan real, con una evolución ¿ tan notoria en pantalla no podía ser ignorado.

La música: el verdadero protagonista

Todo en esta película gira en torno a un personaje, el cual no es visible, pero sí que lo escuchamos con fuerza en todo el largometraje: la música. En toda la película está presente. Y cuando no lo está, también dice algo.

Hay que recordar que una de las definiciones de música es la de un conjunto de sonidos y silencios que causan sensaciones o sentimientos en los oyentes. Es burda, pero muy usada para explicar lo que es en sí. El director lo sabía muy bien cuando hizo el guión y decidió bien que escenas se irían con silencio musical o con sonidos más tenues.

Esto hace que, por el ritmo de la película, genera sensaciones de vacío o insuficiencia. Como si algo no fuese bueno en lo que te plasman, aunque conscientemente podemos ver que sí. Estos sonidos tenues o silencios dan la sensación de fracaso, incluso de dolor, lo cual hace que este personaje invisible tenga mucho más valor en esta película.

La obsesión hecha película

Cuando los seres humanos queremos algo con todo nuestro ser, podemos hacer cualquier cosa para conseguirlo. Muchas veces nos guiamos con la filosofía de Maquiavelo: el fin justifica los medios. Sin embargo, cabe hacerse la pregunta: ¿qué estoy dispuesto/a a hacer para llegar al fin que deseo?

Esta película hace que cuestiones esto: si el éxito que uno desea depende de sacrificarse como persona, de dejar todo lo que te hacía feliz atrás, soportar maltratos, abusos y humillaciones con tal de estar a un paso menos para llegar a ser todo lo que sueñas ser y dedicarte en cuerpo y alma, sin descanso, para lograr lo que desees… ¿sigue valiendo la pena?

Cuando se tiene hambre y sed de lograr lo que deseas sin importar el costo de esto, la respuesta a estas preguntas es simple, corta y clara: sí. Lo vale. Porque, si haciendo todo lo anterior se garantiza el éxito, todo sacrificio será recompensado y no habrá sido en vano. Pero, ¿qué pasa si no?

O tal vez sí logras lo que quieres, pero, como dijo Newton, cada acción tiene una reacción. Puede ser tanto dolores físicos como emocionales. No es coincidencia que se hable de enfermedades mentales en esta película ni de las consecuencias que pasan los músicos que han sido sometidos a mucho estrés y ansiedad durante sus estudios. Se puede llegar a la grandeza, pero el precio es alto. Siendo así, ¿te animas?

Película ¿anti-millennial?

En algún momento leí en El Financiero una pequeña reseña escrita por Daniel Krauze que hablaba sobre este filme como una película anti-millennial, porque el autor interpreta esta película como un ejemplo de que la vida no es fácil y que para llegar a ser grande se necesitaba de sacrificios para alcanzar el sueño.

Aunque entiendo lo que dice, creo que el director señala precisamente que eso no es lo que lleva a Andrew al éxito: lo lleva el que no se dio por vencido a pesar de los maltratos, insultos y humillaciones. Aunque en definitiva se encontraba dañado por todo el estrés y el abuso, no se dejó caer. Eso se llama resiliencia, lo cual es muy diferente a lo que explica.

El link se los dejo aquí por si quieren leerlo. Igual es bueno tener dos percepciones del mismo filme.

¿Recomiendo esta película?

Sin lugar a dudas, sí. El jazz, las actuaciones, la fotografía y los diálogos que tiene este filme son memorables. Es una película que te mantiene atento a la pantalla de principio a fin. Retrata de manera realista lo que se vive en las escuelas de música y todo lo que una persona puede ser capaz para lograr sus sueños.

Creo que Whiplash va a ser de esas películas que se volverán en un futuro en un clásico del cine por el uso tan adecuado de la música y por sus impecables actuaciones. Es de las películas que he visto más veces de las que soy capaz de recordar, y yo no hago eso con cualquier película.

Yo les garantizo que, por lo menos, les parecerá interesante, denle un chance y enamórense del jazz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *