El domingo en Tecate Pal Norte 2026 no fue un día de despedida, fue un último golpe de energía. De esos que no se guardan nada. De esos donde el cansancio ya no importa porque sabes que estás viviendo las últimas horas de algo que no se repite igual.
Texto: Julio Marquez
Fotos: Silvia Macías
El domingo en Tecate Pal Norte 2026 no fue un día de despedida, fue un último golpe de energía. De esos que no se guardan nada. De esos donde el cansancio ya no importa porque sabes que estás viviendo las últimas horas de algo que no se repite igual.
Desde temprano, el ambiente se sentía distinto. Más emocional, más consciente. La gente ya sabía moverse, ya tenía su ruta, sus escenarios favoritos… pero también esa urgencia de no perderse nada. Los primeros sets marcaron el tono perfecto para el cierre. Propuestas como Silvestre y La Naranja, Los Claxons y La Gusana Ciega construyeron una tarde llena de momentos coreables, cercanos, casi nostálgicos. De esos que te abrazan antes del caos final.
Pero el domingo no venía a ser suave. Conforme avanzó la tarde, el festival volvió a subir la intensidad. Molotov apareció para romper cualquier intento de calma, desatando uno de los mosh pits más grandes del fin de semana. Energía pura, sin filtro, como debe ser.


Siddhartha envolvó al público en una atmósfera más introspectiva, mientras que actos como Omar Courtz y C-Kan mantenían la diversidad sonora que define a Pal Norte. Moenia por su parte nos recordó por qué son una banda que ya es considerada de culto para toda una generación.

Halsey tomó el escenario con una presencia magnética, combinando vulnerabilidad y fuerza en un show que conectó profundo con el público. Una de esas presentaciones que no solo ves, sino que te atraviesan.
Pero el cierre tenía nombre propio: The Killers. Desde el primer acorde, el Parque Fundidora se convirtió en un solo coro. Un cierre épico, lleno de himnos, luces y una energía que parecía no tener final. Cada canción fue un recordatorio de por qué son una de las bandas más importantes de su generación.

Tres días, cientos de artistas, miles de historias. Tecate Pal Norte 2026 no solo fue un festival, fue una experiencia que reafirma por qué Monterrey es casa de uno de los eventos más importantes de Latinoamérica. Y mientras las luces se apagaban… todos sabíamos lo mismo: Esto no termina aquí.
¡Nos vemos en 2027!




















