Desde el sureste del país, Carmen Ruíz, también conocida como “La Condesa de Chiapas”, ha construido una trayectoria sólida dentro de la música gracias a su sensibilidad como compositora y a las múltiples colaboraciones que ha realizado con distintos artistas. Su presencia como parte fundamental de la gira MTV Unplugged de Los Bunkers también la

Desde el sureste del país, Carmen Ruíz, también conocida como “La Condesa de Chiapas”, ha construido una trayectoria sólida dentro de la música gracias a su sensibilidad como compositora y a las múltiples colaboraciones que ha realizado con distintos artistas. Su presencia como parte fundamental de la gira MTV Unplugged de Los Bunkers también la ha acercado profundamente al público chileno, que ha recibido con cariño cada una de sus apariciones sobre el escenario junto a su acordeón.
En esta entrevista exclusiva para Rokkers, platicamos con ella sobre sus lanzamientos más recientes, su recorrido artístico y la manera en que transforma emociones, miedos y experiencias personales en canciones.
Recientemente regresaste al escenario del Vive Latino junto a Chetes, después de también haber participado en otras ediciones con artistas como Ximena Sariñana, Los Ángeles Azules y Caloncho. ¿Cómo se sintió volver a un escenario tan importante desde este momento de tu carrera? Y comparándolo con ocasiones anteriores, ¿Qué diferencias percibiste esta vez, tanto a nivel personal como musical?
CARMEN: Mira, el Vive Latino para mi es como que si fuera la reunión de la secundaria, porque me toca ver a gente que no he visto en mucho tiempo, y eso es super emocionante, super bonito, y claro cada vez es distinta. Porque también, uno va como agarrando más callo, entonces hay menos nervios, pero también hay emociones distintas, por ejemplo cuando toqué con Los Ángeles Azules pues era algo muy nuevo. Nunca se había tocado música de cumbia en el festival, y era como esa emoción de pues a ver qué onda, qué está pasando con este tipo de proyectos.
Y también, por ejemplo cuando toqué con Natalia Lafourcade, pues todos éramos muy chicos; entonces la emoción era distinta, la ansiedad era distinta, las ganas, con Pedro Piedra o sea, como que en cada Vive Latino había como cierta emoción. Luego también cuando estuve en Centaurus; ahí pues yo era como parte de la banda, entonces ahí era otra cosa; porque era aparte de dar el show, ir a dar las entrevistas, y que nos tomaran fotos, entonces fue como una experiencia muy distinta para mí.
Y pues nada, ahora con Chetes la experiencia fue super emocionante. Tenía muchas ganas de estar en Mexico, y otra, es que son canciones super lindas las de Chetes; son canciones súper especiales, porque también marcaron un momento de mi vida de adolescente, bueno ni tan adolescente, pero en mis comienzos en la música. Eran canciones que sonaban mucho y yo estaba super emocionada por eso, por poder tocar esas canciones como tan emblemáticas del rock, y luego pues sabiendo que los mexicanos somos como super efusivos y eufóricos en los conciertos entonces también venia acompañado con esa emoción. Y bueno, que iba a estar Meme, que iba a estar Natalia, todos los invitados, fue también súper bonito.
A mí me encanta siempre encontrarme con Meme, porque es de las personas que más me ha acompañado en mi proceso musical. O sea, yo lo conozco literal desde el “día 1” que empecé a trabajar en la música; lo primero que tuve que hacer, como personal manager de Natalia Lafourcade, fue ir a entregarle su contrato de productor, entonces ahora sí que él fue casi casi que mi padrino, yo lo tomo así como simbólicamente. Y encontrarme con él siempre se siente como “casita”, como un lugar seguro, entonces fue muy bonito también hacer una pausa del Unplugged y poder tocar otras canciones también fue refrescante.


¿Cómo viviste la conexión que comenzó a generarse con el público a partir de canciones como “Sagrada Familia” y “Perra de Fuego”? Desde fuera parecía que hubo un recibimiento muy especial, sobre todo en Chile. ¿Cómo lo percibiste tú mientras seguías acompañando de gira a Los Bunkers?
CARMEN: Pues fue super bonito, fue una sorpresa porque claro, yo he tocado en muchos proyectos y he sacado música y nunca, o sea claro si hay gente que se fija, le llama la atención, me empieza a seguir, se da cuenta que yo hago mi propia música y entonces de ahí, como que yo le llamo “el robo hormiga”, no? (de los fans) entonces, como que ahí voy generando esa expectativa en la gente de mi música. Pero, en esta ocasión pues claro, ese era otro país, yo estaba lejos de México sacando mis canciones y también sabiendo que yo tenía el gran foco de Los Bunkers arriba de mí, no? porque pues ahora sí que tampoco me puedo hacer mensa y como que “oh, eso es por mi trabajo”, no! O sea, lo tengo muy claro que yo entré por la puerta grande a Chile y que eso me dio la posibilidad de entrar a un público que me abrazó. Yo por ejemplo, con Martín Benavides que es el otro chico que toca en la banda, además de Goyo, él dice como: No, eso no existe los fans de Los Bunkers nunca se vuelven fans de tu música, es solo por el momento” pero no sé, o sea como que a mí me paso distinto. A mi sí la gente, yo creo que también tiene que ver mucho con la personalidad de cada quien, no? O sea yo soy mucho para afuera, me gusta mucho hacer el contacto con la gente así muy personal y creo que eso también hace que la gente quiera escuchar mi música y, que les llame la atención mi personalidad y mi personaje, por decirlo de alguna forma “musical”. Y, entonces eso a mí me ha dado también regalos muy lindos, como el poder sentirme abrazada por el público chileno.
Tienes ya tu propia comunidad, o mejor dicho, tu propio club de fans “El Eco de la Condesa” ¿Cómo vives en carne propia, esa cercanía con ellos?
CARMEN: Súper lindo, o sea como que de verdad es algo que jamás me esperé. O sea eso si fue un super regalo porque han sido tan cariñosos conmigo, todas las personas que están ahí en “El eco de la condesa”, incluso hice como un picnic que me ayudaron a organizar a principios de año y es algo que me encantaría continuar, como ese contacto personal. Porque mi carrera musical ha sido muy particular; siento que yo nunca he buscado tener el protagonismo, o sea de decir “ah yo me quiero volver un artista y ser un artista pop mundial y llenar estadios” o sea, claro son sueños que yo tenía como de niña, pero ya cuando fui creciendo y cuando entré a la carrera y vi de lo que se trataba la música, realmente iba a sonar como un poco raro al principio, pero yo la verdad empecé a hacer música por mí. O sea, a mí me hacía feliz tocar, a mí me hacía feliz y me hace feliz hacer mi música, y me hace feliz cantar mis canciones y me hace feliz escribir y me hace feliz tocar una tarde en mi casa sola, y de repente, como que darme cuenta que ese trabajo lo he podido plasmar en música, que he podido publicar en distintas plataformas, y que de ahí la gente conecte es como: ya!, o sea es una extensión!
Es como una expansión de lo que estoy haciendo desde mi corazón. O sea, literal es una cosa que hago desde mi corazón y lo hago sin pensar en nadie más, lo hago pensando en mí. Y de repente como que entender que la gente dice “me gusta, y yo también sentí esto”, y cuando dice “esto me llegó”, o sea, yo sé que muchos artistas pues cuando sacan música es como una cosa de rebote no? O sea cuando sacan música, independientemente de que sean muchas o pocas personas siempre va a haber alguien que conecte, pero de verdad es algo que yo de verdad no me esperaba o sea yo no lo tenía como en mente, y de repente entenderlo que eso existe y que me pasa a mí, es un regalo de la vida.
En “Blanquinegro” siento que hay una reflexión muy interesante alrededor del miedo. Me gustaría preguntarte, ¿Cómo has aprendido a convivir con ese sentimiento dentro de tu trayectoria musical? Sobre todo cuando llegan cambios, incertidumbre o nuevas etapas.
CARMEN: Sí el miedo es una constante, yo creo que es muy loco porque la cosa es que el año pasado fue un año donde yo estuve muy lejos de México, y me tocó estar sola mucho tiempo. Y en el mejor de los escenarios, porque claro, estaba yo en un lugar lejos, pero estaba con trabajo, estaba sana, estaba todo bien y eso me permitió hacer mucha terapia y mucho trabajo interno.
Para mí, el año pasado fue un año donde yo confronté muchas cosas y cambié muchas cosas de mi vida, y bueno cuento todo esto porque hablando del miedo; pues claro cuando uno hace mucho terapia se así como que en un espejo; con todos los miedos, con todas las cosas que no quisiste afrontar, con todos los dolores, con todos los traumas, con todas las tristezas, con todos tus errores, así como que es uno de esos espejos que tienen así su aro de luz alrededor y ves todas tus imperfecciones así pero hasta lo más adentro.
Entonces, yo me di cuenta que el miedo es la ausencia de amor. Leyendo mucho, investigando mucho, pues claro el miedo es la ausencia de amor. Entonces es una cosa que es muy humana y muy natural, entonces es algo que confronto siempre todos los días, todo el tiempo; miedo al “esto va a estar bien, esto va a estar mal, que me van a decir” o “híjole ya me gasté un dinero que no debía en mi música”, sabes. Como que siempre hay un miedo a algo, pero cuando haces mucho este trabajo interno también viene esta contraparte; que es el amor y, entonces empiezas a como que a ti mismo terapiarte y decirte: “Todo va a estar bien, todo va a estar bien, no pasa nada esto se soluciona. Y entonces cada vez el miedo pues se va haciendo más chiquito, como que no desaparece del todo, porque creo que es parte de la vida, pero está ahí. Y es importante verlo, observarlo para que también uno agradezca y valore las cosas bonitas que tiene la vida. Entonces sí, el miedo es una cuestión constante que siento que existe en todos nosotros, pero que si nosotros alimentamos con amor, a esos miedos, vamos a poder agarrarle la mano y decir “no pasa nada sigamos adelante”.
Con «Blanquinegro» tuviste ciertas influencias de autoras como Alfonsina Storni y Sor Juana. Qué tan presente están esos elementos, que aunque no estén directamente relacionadas con la música, siguen formando parte de tu proceso creativo. ¿Qué tanto te siguen inspirando, incluso con otras disciplinas artísticas cómo la danza o algún otro aspecto visual?
CARMEN: Fíjate que yo de donde más me inspiro es de otras cosas que no son música. Justo la poesía, ir a un museo y ver a una exposición nueva de algún artista nuevo o no importa si es un artista ya reconocido, pero tener la oportunidad de poder ver así como en vivo y a todo color las obras de distintos artistas, ir al teatro, ir al cine o incluso cosas muy banales como la vida; sentarte a platicar con alguien, observar a una persona en la calle. Creo que son cosas que me conmueven y que me hacen querer plasmar mis sentimientos con respecto a eso. Simplemente por ejemplo, esto de la NASA; del viaje de la luna es como también una locura, y lo que está pasando con cómo viven los astronautas, y que le puso el nombre al cráter de la esposa fallecida, o sea como que todas esas cosas, también son como “carnitas y masita rica” para poder hacer “unos buenos tacos de canciones”, y ojalá salga algo de ahí próximamente también.
Observando con detalle la imagen de los sencillos, en específico de «Sagrada Familia» y también de «El Glitch», noté una identidad muy parecida a la de unas cartas, ¿Qué te hizo escoger esa estética o identidad para esos sencillos?
CARMEN: Cuando yo hice esas canciones junto con mi amigo Andy Mountains, siempre estuvo como la magia muy alrededor. Él es una persona que cree mucho en las energías y es muy especial. Andrés es una persona muy especial y siempre nos leíamos el tarot; yo se lo leía a él o él me lo leía a mí, y siempre como que estábamos jugando en eso. Entonces, en el momento que sacamos las canciones justo yo estoy en un grupo de músicos así como de Latinoamérica, en donde todo el tiempo están recomendando música nueva, y a veces me hecho un clavado porque luego es mucha la información y escucho algunas cosas. Pero justo cuando estaba yo pasando como por esos días de crear un poco el arte visual de las canciones; vi un par de portadas que la verdad si te soy sincera, en este momento no me acuerdo de quiénes eran, pero sí vi las imágenes y dije : “Wow me gusta eso”. Me gusta la simplicidad que tiene como en cuestión a colores, pero me gustaría como que no fuera tan simple, sino que tuviera que ver con el tarot por esta cuestión de la magia.
Entonces, yo recurría a mi amigo Emiliano Coca, que fue quien hizo el arte de los discos, y que es tremendo artista mexicano, y le dije: “Oye mira, estoy por sacar estas canciones; tengo la idea de sacar, como son tres canciones, quiero sacar las tres cartas del tarot; que sea la carta 1, la carta 2, la carta 3, y que tengan elementos como muy simbólicos de lo que es la canción sin que sea como, “Sagrada familia” ah, pues una familia, y no. O sea, como que lo quería que fuera como más críptico por decirlo de alguna manera, y obviamente le mandé estas referencias me dijo: Me late muchísimo, mándame las canciones, las escucho y entonces, ya de ahí fue como un vaivén de ideas donde él me proponía algo y yo le decía: “Sí pero aquí menos, aquí más”.
Yo siempre mucho confiando en Coca, porque la verdad he trabajado con él para el otro proyecto que tengo también con Mauri y con Martín, y he trabajado en otras cuestiones como de flyers para mis shows. Y como era mucho su onda, lo dejé que se diera rienda suelta.
Sagrada Familia salió muy rápido, Perra de Fuego, como que ahí trabajamos más y El Glitch fue donde nos tardamos un montón; como que esa canción sí tuvo sus comentarios así, incluso ya en ese momento Andy no estaba muy metido en esa parte como del arte del disco, pero aún ahí. le pregunté a él como: Oye, ¿tú qué opinas? porque como que no me terminaban de cuajar, pero al final, salió así y me gustó mucho.
Siento que también era algo que yo no había experimentado en las portadas de mis sencillos, porque si te fijas, la mayoría son fotos mías y de los penúltimos que fue, «Y No!», «Fácil» y «Feliz»; ahí trabajé con un amigo fotógrafo de inteligencia artificial, pero parecían un poco unas fotos, y aquí sí era completamente otra dirección, entonces fue muy nuevo, muy fresco y bonito para mí hacerlo.
Y todo tiene que ver como con la letra de la canción, o sea, por ejemplo, Sagrada Familia; hay una perla en medio, que eso es como una joya, un regalo, un legado que te da la familia, están los escalones; que significan como las distintas generaciones, o sea, hay muchos simbolismos que yo le decía a Coquita, así de que: “amigo, esto nadie lo va a entender, y él me dice, “mejor!”. Es como que, cada quien se puede volar; si hay gente que lo que lo cacha y se vuela en eso, está increíble, y si no, igual es nada más como un dibujo y tan, tan, sabes. Pero sí, me pareció interesante como trabajarlo desde otro lugar.
Formaste también un proyecto en su momento con Denisse Gutiérrez, llegué a leer que hasta que se presentaron en la Casa del Lago Juan José Arreola, y en el Centro Cultural Digital. ¿Qué recuerdos tienes de esa etapa y esa colaboración?
CARMEN: Uy, súper bonito, la verdad. Fue un proyecto súper especial, para mí, Denisse es la mejor voz que hay en México, y entonces, de repente, como ella es muy soprano, y yo soy muy contralto, que somos como las tesituras; digamos, como el rango de las mujeres, como más amplio que hay, entonces, se combinaban bien y todo salió como por esta cuestión.
Era un proyecto que no solamente era musical, sino que también había danza, y había luz; movimientos de luz, y distintas cosas en vivo. Y entonces, éramos cinco mujeres, que estábamos, creando esta cuestión: visual, auditiva, imaginativa; de las cinco.
Fue un momento creativo muy especial, porque sí, DeCa viene de Denisse y Carmen, y ese era nuestro proyecto musical, pero, además, teníamos esta cosa que se llamaba Dark Matters, y que todo partía, como, de esta presencia en, en el escenario de dos bailarinas, con luz y sonido. Entonces, fue un momento muy hermoso, muy creativo, que a mí me alimentó mucho, y me quedé con una “espinita”; porque siempre quise, grabar algo, y hacer algo, pero, bueno. La vida y el tiempo ya no nos dio la oportunidad, pero, bueno, queda ahí para la posteridad. Porque creo que hay hasta un video de eso, entonces sí, ahí queda para la memoria.
Si pensamos en términos de herencia, y de legado, al igual que el nombre de tus EP’s, ¿Qué te gustaría dejar a través de tu música, si algún día tuvieras que pausar tu carrera, que no es que en este momento quisiéramos que pase, pero ¿qué te gustaría a ti dejar?
CARMEN: La verdad es que, yo creo que hay algo que se mantiene en mi música, más allá del género, que es una profundidad. En mis letras, yo busco, como ir a un lugar muy profundo, entonces, si algo me gustaría dejar como legado y como herencia, sería eso mismo. Que la gente que lo escuche, ojalá y conecte con ese lado interno, muy profundo, y que busquen en su corazón esa resonancia.
Creo que es lo más bonito de la vida; poder conectar con el corazón de uno y sentirse, y a partir de ahí, actuar en la vida. Yo creo que si algo nos falta en el mundo, es corazón y amor, entonces, eso me gustaría dejar.





















