Vino el Viernes es una banda originaria de la Ciudad de México que nació en 2014, cuando tres amigos decidieron llevar su pasión por la música más allá de los ensayos escolares y las presentaciones en pequeños espacios. Con el paso de los años, su proyecto ha evolucionado hasta convertirse en un referente de la

Vino el Viernes es una banda originaria de la Ciudad de México que nació en 2014, cuando tres amigos decidieron llevar su pasión por la música más allá de los ensayos escolares y las presentaciones en pequeños espacios. Con el paso de los años, su proyecto ha evolucionado hasta convertirse en un referente de la escena independiente, caracterizado por un sonido que combina el rock con matices de distintas influencias y letras cargadas de introspección y cercanía. A lo largo de su trayectoria han explorado nuevas formas de contar historias a través de sus canciones y videoclips, lo que les ha permitido conectar con un público que crece constantemente. En esta entrevista, la banda nos comparte su recorrido, la inspiración detrás de algunos de sus temas más representativos y los planes que tienen para el futuro.
¿Qué tan relevante es para ustedes acompañar sus canciones con imágenes que cuenten una historia y refuercen lo que quieren transmitir?
JESÚS: Pues era algo que se fue dando con el transcurso de que va avanzando la banda, y al momento de ir componiendo había muchas letras que eran como bastante introspectivas, y teníamos un mensaje que queríamos compartir. Bueno, por el tipo de música que hacemos, que es rock, y de repente hay muchos riffs, hay muchas guitarras, de repente hay muchas armonías, etcétera, de repente el mensaje se puede caer un poco diluido en las canciones. Y la letra, para nosotros, sí es una parte muy importante de lo que hacemos, entonces queríamos tratar de complementarlo y hacerlo más evidente por medio de los videos.
Aparte, también desde el primer momento que hicimos un video de esta serie de diez canciones que estamos haciendo, que fue el de «A la Espera«, nos gustó bastante como el complemento que le daba. Aunque ese no trata una historia como tal, nos gustó mucho también cómo mucha gente nos empezó a seguir más por el video que por el audio, ¿sabes? Entonces, a mí era una parte muy importante al momento de darnos a conocer; el video era como una carta fuerte de presentación para nosotros en ese momento, y justo era 2020, la pandemia, no había toquines, entonces los videos sí eran muy importantes. Por lo menos para nosotros sí se volvieron muy importantes. Y hemos tratado de que todas las canciones que hemos sacado salgan con un video, y hay unos que ya les hemos puesto historia. Nos hemos atrevido a actuar; también ha sido como esa parte de experimentar para nosotros que está muy chida.
Hemos tratado de que sean muy distintos entre sí, como que los primeros tres son un poco de playback, pero con las atmósferas que reflejan cosas de la canción. En «Tal Vez« fue ya la primera historia que desarrollamos; de hecho, yo creo que es de mis favoritos, y explotamos justo la historia en los tres sencillos anteriores. El de «19S« era complicado cómo íbamos a dar la historia, pero afortunadamente encontramos esta manera por medio de los dibujos y así.
Y ahorita, en «Demasiado Tarde«, teníamos muchas ganas de reflejar la amistad que tenemos. Somos muy buenos amigos; tanto Sergio y yo nos conocemos de muchísimos años, y nos divertimos muchísimo entre nosotros. O sea, siempre estábamos riendo, la pasamos muy bien. Entonces, hemos tratado de que eso se vea de alguna manera, pero incluso por medio de diversas situaciones de la vida: Yael no pudo estar en la grabación del video, porque hace un par de días se convirtió en papá, y eso es ahora un cambio radical en su vida.
Pero, en un inicio, cuando empezamos el proyecto, fuimos Sergio y yo; él venía aquí a mi casa y empezamos a trabajar ideas de canciones. Entonces, antes no teníamos como ninguna intención, ni ninguna necesidad como de destacar en la música; simplemente era como el gusto de hacer música y de ser buenos amigos, de estar compartiendo juntos. Entonces, de repente se llega a perder esa parte. También me gusta que el video dé ese guiño a esos inicios, cuando tal cual nos conocimos él y yo.
¿Cómo nació la idea de la canción 19S y qué importancia tiene para ustedes, especialmente en este mes de septiembre? ¿Cuál era el mensaje central que buscaban transmitir con ella?
JESÚS: Fue raro, porque obviamente nuestros papás nos contaban historias del 85′ que a ellos les tocó vivir, y se nos hacía algo… bueno, por lo menos a mí, se me hacía algo muy difícil de imaginar y de concebir. Obviamente me había tocado experimentar temblores aquí en la Ciudad de México, pero nunca me imaginé que algo así fuera posible.
Yo estaba en la escuela, justo en la colonia Roma, y fue algo muy raro. Me acuerdo que nos quedamos ahí varados mis amigos y yo, porque cerraron todo el transporte; ahí se cayeron varias construcciones, y pasamos un par de semanas sin ir a clases. Entonces, pues sí fue raro, ¿sabes? O sea, como esa sensación de no poder salir, porque algo había acontecido de muchas maneras.
Cuando nos tocó reincorporarnos, sí nos tocó compartir con algunos compañeros que sí habían experimentado el terremoto de una manera más fuerte, o sea, que sí habían perdido sus casas. Bueno, no me tocó conocer personas que hubieran perdido familiares o amigos, pero sí sus casas, y algunas historias de suerte, así de “justo me salí de un edificio 10 minutos antes de que se cayera”. Entonces, sí se me hizo algo raro, como el haber vivido eso.
Por alguna razón, yo tomaba clase de composición en ese momento, teníamos que entregar una canción, y me salió hablar de ese tema. Lo compuse en el piano, y traducirlo a la banda fue ya todo un reto, porque no sabíamos muy bien cómo hacerlo; estaba en un estilo un poco distinto, y traducirlo a una banda de rock era difícil.
Pero la idea del video surgió por mi mamá. Ella nos ha dado muchísimas ideas y nos ha apoyado para que este proyecto siga adelante. Me compartió un video de un artista que se llama Muerdo, y era justo como una especie de collage y dibujo que narraba una situación, como tipo las adicciones. Entonces dije: “Ah, podríamos representar esa cuestión por medio de un dibujo o algo así.” Se nos hizo buena idea, y fue ya que nos pusimos a investigar cómo podríamos llevarlo a cabo, y es lo que nos salió en 19S.
El contar con el apoyo de nuestras familias ha sido una parte fundamental para poder estar haciendo esto. En un inicio todos estábamos estudiando; ahorita ya todos tenemos un trabajo y tratamos de independizar nuestra vida de la manera que se puede y de solventar el proyecto de la manera que encontramos. Pero, obviamente, en un inicio nuestros papás nos decían: “Órale, venga, los apoyamos con esto.” Nos llevan a los shows, todavía de repente nos ayudan con ciertas cuestiones, como cargar equipo y todas esas cosas. Entonces, la verdad, la familia es un apoyo muy grande. De no ser así, quién sabe, a lo mejor ya lo hubiéramos tenido que pausar en algún momento.
Si no me equivoco, la banda arrancó en 2014 ¿Cómo fue ese inicio y qué los llevó a juntarse para formar Vino el Viernes?
JESÚS: Sí, en 2014 íbamos saliendo de la prepa; era nuestro último año, coincidimos los tres en la Prepa 6, ahí en Coyoacán. Yo conocí a Yael desde hace muchísimos años; justo nos empezamos a hacer amigos por medio de la música. Hubo una etapa muy rara para Yael y para mí, donde dejamos de estudiar justo en el transcurso de que él iba saliendo de la secundaria.
Yo ya había empezado la prepa, pero no me gustó donde estaba y me salí. Entonces tuvimos ahí un limbo de unos ocho meses sin estudiar, durante los cuales nos juntábamos a sacar canciones, a ver videos de música, y nos aventamos como el reto de irnos a tocar en los camiones.
Vivimos cerca de San Antonio Abad; nos agarramos un camión ahí en Tlalpan, en San Antonio Abad, y nos íbamos todo Tlalpan hasta Periférico, y luego de regreso. Hacíamos eso casi todos los días, hasta que de repente como que la mafia de los transportes públicos nos identificó, y un día sí hubo una especie de amenaza, y ya de ahí tuvimos que dejarlo.
Pero fue una etapa chida, y también me gusta haber tenido esa experiencia; siento que esas cosas no son tan fáciles de atreverse a hacer.
Así conocí a Yael. Años más adelante conocí a Sergio en la prepa; igual, por la música estábamos en el ensamble, y nuestro maestro del ensamble fue también quien nos incitó mucho a decir: “Oigan, deberían de ser una banda.”
Recuerdo leer que llegaron a presentarse en el metro, casi como una especie de gira dentro del transporte público ¿Cómo fue esa etapa y qué impacto tuvo en la banda?
JESÚS: Sí, nosotros la autodenominamos “El Metro Tour”, porque en esa búsqueda de los inicios de buscar espacios, vimos con el metro, y justo, otra vez nuevamente, por mi mamá, ella nos decía, ”oye Jesús, ¿por qué no vas al metro? Yo veo que tocan muchas bandas”, y yo dije, bueno. Fui, dejamos una carta, nos pidieron varias cosas, nos dieron una fecha en Tacuba, me acuerdo que fue complicadísimo, porque tenías que llevar todo, todo, todo, todo, eso es hasta las extensiones, así como de “ahí está la toma de luz, cuélgate de ahí, y de ahí tienes que jalar todo para tu equipo”. Tú tienes que llevar tu PA, tus micrófonos, tus amplificadores, tu batería, y la tienes que meter al metro por tu cuenta. Entonces fue todo un reto, me acuerdo que llegamos tardísimo, había un buen de tráfico, no sabíamos por dónde entrar, nos frustramos, empezamos tarde, yo dije: “No, no nos van a volver a invitar nunca”. Pero afortunadamente el show salió muy chido, y el que iba de encargado de cultura del metro, pues nos recibió muy bien, y nos dijo, como “oigan, me encantó, ¿no les gustaría venir más seguido?”, y nosotros “sí, claro”. “Mándenme un calendario de ocho fechas a lo largo del año, en los lugares que ustedes quieran tocar, los días que ustedes quieran tocar, y lo armamos”. “Dijimos, ok”. Lo hicimos así, hicimos ocho fechas en un año, y luego al siguiente nos dijo “oigan, mándenme otras ocho, o mándenme unas diez”. Me acuerdo que así estuvimos como unos tres, cuatro años, entonces tocábamos muchísimo en el metro, o sea, como una vez al mes.
Casi siempre tocamos en Chabacano, pero nos tocó todavía hacer Pino Suárez, Zapata, unas estaciones también bien raras, Insurgentes Sur, Glorieta Insurgentes, Hidalgo, Ermita, Mixcoac también nos tocó hacer un par de veces. Entonces, la verdad, fue muy chido, todavía nos ha tocado ir al metro, fuimos hace, justo en noviembre del año pasado, todavía hicimos un metro con otra banda, y bueno, nos encantaría seguir haciéndolo.
La verdad es dificilísimo ya, o sea, es pesado, y bueno, nuestras agendas y nuestros tiempos ya no nos dan para hacer los shows en el metro, porque son entre semana, un horario entre una y cuatro de la tarde, Sergio ahora trabaja, yo también, entonces, de repente ya ha sido complicado. Pero sí, el metro fue un lugar súper chido, del cual estamos muy agradecidos, y que mucha gente nos llegó a ver ahí, que ahora nos sigue, entonces, es padre, la verdad.
Por ahí de 2014 o 2015 estrenaron ‘Fama’ ¿Qué significó para ustedes ese primer estreno?
JESÚS: Sí, en 2015 estrenamos «Fama«. Justo ese EP nos ayudó para entregarlo cuando empezamos a hacer los shows del metro, y era como el primer registro de algo ya grabado que nos abría las puertas para empezar a tocar en otros lugares.
Fue un EP que hicimos, la verdad, sin mucha noción de lo que era producir o grabar. Me acuerdo que íbamos a tener un productor para ese EP, pero a la mera hora decidimos no trabajar con él, porque no nos gustó mucho el camino que estaba llevando. Ya teníamos pagada la producción, y nos aventamos así como por intuición, por cosas que habíamos visto en YouTube de música que nos gustaba, etcétera. También para mí fue un factor para tomar la decisión de estudiar producción; de que si quería hacer esto, lo quería hacer de la mejor manera posible. Entonces fue ese punto para mí de decir: “Ah, esto me gusta, esto me interesa, y quiero hacerlo de la mejor manera”. Y fue que tomé esa dirección, y toda mi vida la enfoqué a la música.
La banda ha sido como una escuela para mí en muchos aspectos, donde también he tenido que poner en práctica lo que he aprendido a lo largo de los años, de las cosas que he estudiado. Pero en Fama también nos pasó que era como la etapa del sueño de tener la banda de rock, de querer ‘comerse el mundo’, y esas cuestiones. Se oye como muy esperanzador, y como que el futuro depara bastantes cosas prometedoras. Entonces también fue una experiencia chida en ese aspecto.
Ha cambiado mucho, porque pasaron varios años hasta que hicimos A la Espera, y la verdad creo que el contraste de las canciones es muy radical. Me da gusto tener esa etapa joven, medio ingenua, por así decirlo, medio inocente, y poderlo comparar con lo que hacemos hoy en día. Sí me hace valorar todo lo que nos ha tocado experimentar, todo lo que nos ha tocado aprender; estoy muy agradecido también por eso.
Si pudieran poner frente a frente a las canciones de la banda en sus inicios con las de hoy, ¿Qué tanto creen que se entenderían o si es el caso también, chocarían?
JESÚS: Es raro, porque esas canciones las tocamos muchísimos años. Entonces sí llega un punto donde, por más que nos guste, de repente ya no es tan divertido tocar las mismas canciones todo el tiempo.
De hecho, ninguna de nuestras primeras canciones las tocamos actualmente, salvo Fama, porque esa canción, por alguna razón —bueno, sí hay varias razones—, obviamente hay muchas personas que nos siguen, que son amigos, que nos conocieron en la prepa. Justo acabamos de salir de la prepa, y yo me acuerdo que en el último año ya había escrito Fama, y nos invitaron a una entrevista en IMER, en Radio Ciudadana, para cantarla. Entonces fue como una canción así de nuestra, puedo decirlo así, como de nuestra generación, para nuestros amigos.
Sí significa ese inicio del sueño que teníamos nosotros y que nuestros amigos, obviamente, nos apoyaban. Entonces la seguimos tocando, porque de repente quiero pensar que en algún momento —no que vayamos a ser famosos, sino que la banda pueda tener lo necesario para sostenerse por sí sola—. Esa es una de las mayores cosas que queremos lograr. Todavía hay cosas de esa canción con las que nos sentimos muy identificados.
De repente las otras ya no tanto, como que fueron más para esa etapa de nuestras vidas. No sé, hay personas que me han dicho que les gusta mucho «Somerset House». A mí también, en el momento que la estrenábamos, significaba mucho, porque esas canciones las escribí cuando tenía como 20 años aproximadamente. De hecho, Fama dice “por 20 años de travesía”, y Somerset House también la escribí cuando tuve 20; siempre tuve el sueño de ir a Londres, y en ese momento ocurrió.
Pero no sé, me sentía muy desilusionado de mi vida a los 20, o sea, como que no me esperaba que fuera así. Esa sensación la he cargado muchísimos años, también de repente es complicado, y siempre está muy latente en todas las letras, incluso en las de ahorita.
Han colaborado con Cedric Huesca y con Cuceb de Miró, ¿Qué aprendizajes o experiencias se llevaron de haber trabajado con ellos?
JESÚS: Cedric es un amigo nuestro de hace un par de años. Él tenía una banda que se llama «Rojo Marfil», y yo creo que fue una lección grata de humildad, porque coincidimos con ellos en un toquín, y era 2017, acabábamos de estrenar «Sin Lugar Para Huir«. Sentíamos que éramos la mejor banda de rock del momento y que lo único que faltaba era tiempo, pero sí teníamos ya un ego más grande del que deberíamos tener, ¿sabes?
Entonces tocamos, hicimos un soundcheck, fuimos a comer, compramos una pizza. Me acuerdo que ahí coincidimos con la banda de Cedric, los Rojo Marfil; comimos juntos, platicamos, nos llevamos súper chido. Me acuerdo que nuestro amigo Ricardo, el antiguo guitarrista, nos dijo: “Oigan, se me hace que esa banda toca chido, hay que quedarnos a verla”. Ellos se iban a cerrar, dijimos, bueno. Y no manches, la verdad nos sorprendieron cañón.
Para nosotros fue así como “wow, no puedo creer que alguien la esté tocando de esa manera”; se nos hizo una bandota. Y la verdad, son de esas cosas, de los momentos que me han sorprendido. Me acuerdo que Ricardo dijo: “Wey, ¿Qué estamos haciendo?” Yo también me quedé así como, “no manches, todavía nos hace falta muchísimo por aprender, muchísimo por hacer, ¿Qué estamos pensando?”.
No lo tomamos como una decepción de “qué malos somos, hay que abandonar esto”, sino como un incentivo de “no manches, yo también quiero tocar así, ser así de bueno”. Fue muy chido haber tenido esa experiencia, porque nos motivó a querer tomar las cosas de otra manera y ser más constantes y aplicados. Por azares del destino, empezamos a coincidir mucho con ellos, yo en particular con Eric, y llegó un momento en que estábamos trabajando juntos e hicimos Vidas Pasadas. Ya la habíamos grabado y de repente fue como, “¿y si invitamos a cantar a Cedric?” Ah, va, y ya, fue que incorporamos la grabación de él.
Ha sido chido, porque fue una banda que a nosotros sí nos marcó en ese momento y que era importante destacar, la importancia que ellos tuvieron para nuestro proyecto.
Y bueno, lo de Cuceb también fue algo muy loco, porque Miró fue una banda que nos movió mucho. En particular a mí, yo creo que fue esa banda que me hizo darme cuenta de que quería hacer esto, de que quería tener un grupo, de que quería hacer canciones. Cuando escuché Aférrate fue como: “No puedo creer que alguien esté hablando de esto”, y me motivaba muchísimo; nunca me imaginé que pudiéramos hacer una rola juntos.
Era muy loco, los veía como si fueran entidades muy lejanas. Por suerte, con el pasar de los años me di cuenta de que no tanto. Hace unos meses le abrimos su show a Cuceb en el Estado de México. También ha sido muy chido darse cuenta de que esas cosas te puede dar la música.
Y también, de repente el ego se puede ver como una entidad muy extraña, por ejemplo en Birdman lo abordan de una manera que a mí se me hace muy chida, porque también hay una parte del ego que te hace querer seguir adelante, y esa necesidad también, sí hay que tener cuidado, pero tampoco creo que tiene que ser al 100% un enemigo, como si fuera algo que tendrías que eliminar de tu sistema, pero sí, esas lecciones nos ha tocado aprender de la gente que hemos colaborado, y eso también es chido.
¿Cómo percibes el estado actual del rock en la escena independiente en México?
JESÚS: Siempre está esta frase —de hecho, unos amigos la utilizan muchísimo para sus redes sociales— de que el rock está muerto. Pero, obviamente, el rock no es un género donde el foco de atención esté al 100%; incluso dudo que en algún momento de verdad haya estado al 100% aquí en México, porque México no es un país de rock al 100%. Fue algo que heredamos de otros países, pero siempre ha estado ahí, solo que el foco de atención no está en ese momento. Y si de verdad nos gusta el rock y estamos interesados en él, hay mil bandas en la ciudad; imagínate en los otros estados, imagínate en el mundo, porque a mí me toca ver, cuando hay convocatorias o concursos, la cantidad de bandas que hay y dices: “Wow, no te da abasto”.
Obviamente, no sé en qué nivel estén todas esas bandas, pero nos ha tocado coincidir con unas muy chidas; están tratando de buscar la oportunidad para darse a conocer, así como nosotros. Entonces, yo creo que es solo cuestión de que busquemos. O sea, si de verdad queremos escuchar rock independiente o emergente en español aquí en la Ciudad de México, seguramente hay un catálogo muy amplio. Solo es cuestión de que nosotros busquemos, del querer hacer ese trabajo y también de las bandas, de intentar darse ese espacio para salir adelante.
¿Qué influencias consideras que los definieron o representaron mejor, tanto en lo individual como en lo colectivo?
JESÚS: Yo soy muy fan de los Foo Fighters; es de mis bandas favoritas, y hay muchas cosas que… o sea, no me acuerdo quién decía esa frase, no sé si David Bowie: “Hay que robarle a los mejores”, ¿no? Y cuando uno dice eso, es como tomar ciertas cosas de las bandas que te gustan, obviamente adaptarlas a tu lenguaje y que se vuelvan parte de ti. Entonces, de los Foo Fighters he visto muchísimos documentales, he oído los discos así infinidad de veces, y hay cosas que me gustan y que digo: “Creo que esto para una rola nuestra le vendría bien”.
Ahorita ya tenemos gustos muy diferentes los tres: a Sergio le gusta mucho el rock psicodélico, a Yael le gusta mucho el nu metal, y a mí me gusta mucho el britpop. Pero había bandas en las que coincidíamos al inicio. Me acuerdo que Muse era una de esas bandas que a los tres nos gustaba, y nos llamaba mucho la atención que tenían muchas armonías vocales y riffs de guitarra. Esas son cosas que sí están muy presentes en nuestras canciones, elementos de esa banda en particular que nos gustaba y que tratamos de incorporar a lo que hacemos, porque eran de las cosas que más nos llamaban la atención.
Pero hoy en día, yo creo que mucha esencia de las canciones que hacemos, si es de Miró. Fue la mayor influencia, por lo menos para mí. Y eso, en cuestión de letras y temáticas, fue algo con lo que me sentí muy identificado. O sea, era algo que necesitaba escuchar por alguna razón, sin saber que lo necesitaba, pero sí, Miró fue una banda que agradezco que existiera.
¿Cómo se visualizan como banda en los próximos cinco años? ¿Hay alguna pista o adelanto de lo que se viene?
JESÚS: Vamos a sacar nuestro primer disco; es algo que nos emociona muchísimo, porque obviamente cuando iniciamos el grupo era como: “vamos a sacar un disco”. Entonces, era una meta que nos pusimos al inicio, pero eventualmente la fuimos abandonando. Y nuevamente, mi mamá, tan sabia, siempre aconsejándonos, a inicios de este año nos decía: “Oigan, si ya van a sacar, ¿Cuántas canciones?, tres en este año, pues ya tienen diez, ¿no? Eso da para hacer un disco”. Y yo digo: ok, ¿sí? Entonces, vamos a hacer nuestro primer disco de manera física con las diez canciones que hemos sacado, y las que faltan, desde 2020 a 2025, todavía falta una que se llama “Claroscuro”, y justamente ese va a ser el título del disco.
Como este recorrido de 5 años, que la verdad es bastante, son 10 canciones de las que nos sentimos muy orgullosos, como nos imaginábamos, que queríamos sonar al momento en que empezamos este proyecto, y también como algo tangible que nos permita darnos cuenta de lo que hemos llegado a ser en este tiempo. Porque, de repente, se vuelve muy raro, o sea, no tienes nada en las manos, ¿no?, que te haga recordar más que las experiencias, por todo lo que has pasado, lo bueno y lo malo. Entonces, de repente, se siente muy raro, como esta sensación de: “Creo que no he hecho absolutamente nada” en cuestión de la banda, en cuestión de la vida. Entonces, el disco para nosotros ahorita se ha convertido como ese objeto para darnos cuenta de que han pasado muchas cosas en este tiempo. Cosas por las que nos deberíamos sentir orgullosos, agradecidos, contentos; otras que sí podríamos decir: “Híjole, qué horror que nos haya tocado vivir esto”, pero entonces también va a ser como un curita en nuestra vida, ¿sabes?
Estamos muy emocionados con esto; esperemos que pueda salir a finales de noviembre. Ahí han pasado una serie de cosas que nos hace pensar: “Sí, sí va a salir a finales de noviembre”, entonces estamos muy emocionados por eso. Ya tenemos mucha ilusión de que salga y también vamos a hacer una presentación para finales de noviembre. Nuestra presentación está programada para finales de noviembre en Rabioso; todavía hay unos temas con el venue, pero esperemos que ya la podamos anunciar pronto.
¿Qué mensaje les gustaría que se llevara a la gente al escuchar “Demasiado Tarde”?
JESÚS: Pues, que muchas cosas obviamente no son como las esperamos o como las imaginamos, y eso, pues, duele, nos entristece, nos hace pensar que tal vez no vale la pena, pero que de repente hay otras que no nos esperábamos, que nos pueden llegar a sorprender, y es por eso que vale la pena seguir adelante, y también esa esperanza de que en algún momento las cosas pueden ser distintas, es lo que nos hace, pues, continuar, y ojalá a todos les toque experimentar esa sensación algún día.
La vida no siempre es feliz, también ese no es el chiste, pero cuando nos tocan esos momentos, pues, sí hay que agradecerlos y guardarlos.




















